Posts tagged ‘voto blanco’

03/07/2009

Esperemos que aún haya “partisans” en México Señor Dussel

por Pok

Don Enrique Dussel escribió el día de ayer su columna (que pongo más abajo), en el diario La Jornada y hubo muchas críticas a lo que expresó como era de esperarse, principalmente de gente que esta por el voto nulo, voto en blanco o abstenerse y de gente del sistema que no le conviene que se vote por los partidos de izquierda. Me parece que quienes lo criticaron de buena fe no entendieron, el señor Dussel los estaba convocando a ser partisans (1) (guerrilleros) con votos en lugar de balas para defender “nuestro ejército” e ir contra el ENEMIGO PRINCIPAL. Hubo dos comentarios con los cuales coincidí y los cito a continuación porque creo que es lo que nos pasa a muchos mexicanos se nos olvida que podemos y debemos ser guerrilleros político-electorales en esta contienda y no darnos por vencidos antes de la batalla, porque eso es lo que hacen quienes creen con votos nulos, blancos o abstenciones van a hacer llorar al sistema PRI-PAN-PRD-PANAL-VERDE y a los que también quieren afectar con su voto nulo al PT-Convergencia porque “no les gusta la izquierda”.

Comentario de un lector de La Jornada:

“Parece que los ciudadanos no entendemos cuál es nuestro papel en esta guerra política. Dussel lo analiza a la perfección. Los ciudadanos debemos derrotar políticamente, por ahora, a nuestro enemigo. ¿Quién es nuestro enemigo?. La derecha compuesta por el PRI, PAN, PVEM y PANAL.Votar en contra de estos es destruir al enemigo principal; el enemigo secundario PRD, PT, Convergencia y PSD morirán solitos y en nuestras manos. Anular el voto, abstenerse o dejarlo en blanco será una demostración de que la sociedad mexicana pierde la batalla política y como consecuencia el enemigo principal ( PRI, PAN, PVEM y PANAL) continuará devorándonos. La obligación de luchar por un futuro mejor es nuestra; no de los partidos políticos, de sus dirigentes, líderes o gobernantes.El sistema político mexicano no funciona. Anular el voto, abstenerse o dejarlo en blanco es lamer nuestras cadenas, comer lo poco que nos arroja el enemigo principal y seguir aullando tres años más.”

Francisco Soto, lector de La Jornada

Otro lector comentó lo siguiente:

“En el contexto de lucha política y social en el que nos encontramos, efectivamente nuestro enemigo principal es la supuesta izquierda que en realidad, en acontecimientos políticos cruciales para el país se muestra dócil y en algunos casos hasta colaboradora con los enemigos principales del país, si no recordemos algunos de ellos: Jesús Ortega avaló la Ley Indígena, propuesta y defendida a ultranza por Diego Fernández de Cevallos y en contra de la Ley Cocopa que propuso el EZLN; cuando Jesús Ortega fue coordinador de la campaña presidencial de AMLO, se evidenció la falta de una cantidad muy importante de representantes del PRD en muchos estados de la república; en contiendas electorales internas del PRD los chuchos fueron los principales hacedores de marrullerías, era la forma perfecta para desprestigiar y dividir al PRD; no es fortuito la defensa que de ellos hacen desde el TEPJF, recordemos el despojo a Encinas para la presidencia del PRD, recientemente también a Clara Brugada en Iztapalapa; también las burdas adulaciones y las defensas que hacen en los medios a favor de los chuchos; entre otras actitudes provocadoras disfrazadas de condescendencia. Bien por su análisis Sr. Dussel, son momentos de no claudicar y sigamos fortaleciendo el movimiento que encabeza AMLO, por la defensa del petróleo, la economía popular y la soberanía nacional.”

Comentario de Hector en la Jornada

Ahora este es el artículo del señor Dussel:

¿Votar contra el enemigo principal?

Enrique Dussel (Filósofo)

En los debates “por quién hay que votar”, cuando ninguna candidatura llena los requisitos de un inequívoco compromiso a favor de la justicia, se han esgrimido argumentos por el “voto en blanco” o por el votar al “mal menor”. Deseo dar otra posibilidad de voto, a favor de un voto más útil (ya que los otras das posibilidades se me aparecen como votos inútiles o perdidos).

Leyendo una obrita, no muy comentada, denominada Teoría del partisan, del gran pensador político Carl Schmitt, razonadamente proclive al

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01/07/2009

Nadie sabe para quien trabaja (Sobre anular el voto)

por Pok

Nulidad conformista

John M. Ackerman (La Jornada)

Nadie sabe para quién trabaja. Los “anulistas” de izquierda que buscan un cambio de raíz en la injusticia, corrupción y desigualdad del país verán que después del 5 de julio sus votos serán utilizados, en el mejor de los casos, para apoyar la realización de cambios institucionales superficiales o, en el peor escenario, para fortalecer agendas profundamente contrarias al interés público.

Si lo que se busca es sacudir el sistema político y obligar a los representantes populares a tomar en cuenta propuestas verdaderamente ciudadanas y progresistas, la mejor acción sería votar en contra de los dos partidos que han controlado el gobierno federal desde hace casi un siglo: el PRI y el PAN. También habría que decir “no” a los partidos patrimonialistas, como el Partido Verde, el Partido Social Demócrata y el Partido Nueva Alianza, que más parecen negocios familiares que “entidades de interés público”.

El Partido de la Revolución Democrática, el Partido del Trabajo y Convergencia evidentemente quedan muy lejos de la pureza, pero no por ello dejan de ser importantes vehículos con los que la ciudadanía cuenta para impulsar una transformación estructural del país.

Los líderes, organizaciones y propuestas del emergente movimiento del voto nulo no inspiran mayor confianza que los dirigentes y propuestas de los partidos políticos. Indiscutiblemente, ni Jesús Ortega, Andrés Manuel López Obrador ni Dante Delgado son unos santos. Ninguno de los tres nació ayer en política y todos están rodeados de numerosas figuras de dudosa trayectoria. Pero los intelectuales y las organizaciones que encabezan el movimiento por la anulación del voto tampoco son puros y, hay que decirlo, también tienen muchos amigos incómodos.

Las propuestas que han surgido del movimiento anulista no son particularmente innovadoras: relección legislativa, candidaturas independientes, reducción del tamaño de la Cámara de Diputados, disminución del financiamiento público para los partidos políticos, etcétera. Ninguna de estas propuestas contiene las semillas de una transformación radical en la forma de hacer política, y algunas incluso podrían implicar graves retrocesos.

Se dice, por ejemplo, que la relección legislativa fortalecería la rendición de cuentas de los legisladores porque tendrían que someterse al juicio ciudadano al final de sus mandatos. Sin embargo, la experiencia con la relección en Estados Unidos demuestra que este mecanismo más bien fortalece la influencia de los poderes fácticos sobre los legisladores, quienes los necesitan para financiar sus interminables campañas políticas.

La relección también abona a la creación de una clase política aún menos mutable que la nuestra, ya que permite la repetición ad infinitum de políticos profesionales en el mismo cargo.

La apertura a las candidaturas independientes tampoco garantizaría el acceso al poder de ciudadanos realmente autónomos. El desenlace más probable sería que solamente aquellos “ciudadanos” que contaran con grandes cantidades de dinero tendrían la posibilidad de ganar puestos de elección popular. Se abriría así la puerta a la elección de aún más diputados y senadores patrocinados por las principales televisoras y los poderes fácticos del país.

También existe la clara posibilidad de la cooptación del movimiento anulista por posiciones profundamente conservadoras. Ya Alejandro Martí y Jaime Sánchez Susarrey han anunciado sus intenciones de aprovechar el descontento ciudadano expresado en la anulación del voto para impulsar la derogación de la prohibición de la compra de propaganda electoral en la radio y la televisión. Por mucho que Denise Dresser, Sergio Aguayo y José Antonio Crespo se esfuercen por imprimir un sello progresista a los votos nulos, no hay duda de que las grandes televisoras presentarán estos votos como la expresión de un rotundo respaldo ciudadano a su causa.

En principio, existen importantes semejanzas entre el discurso de algunos anulistas y los posicionamientos de López Obrador. Ambos movimientos rechazan la clase política del país y exigen mayor rendición de cuentas de los gobernantes. Ambos esfuerzos buscan revindicar la voz de la sociedad y reincorporar los excluidos al sistema político.

La gran diferencia es que López Obrador habla en lenguaje claro ante plazas públicas llenas de los ciudadanos más marginados del país, mientras los anulistas se comunican por medio de blogs y publican columnas en diarios de circulación nacional. No hay, desde luego, ningún problema con la existencia de un movimiento “clasemediero” urbano apoyado por periodistas e intelectuales. Al contrario, habría que celebrar su existencia y esperar que rinda frutos positivos.

Sin embargo, un movimiento con tan poco arraigo social no tiene posibilidades de provocar la profunda transformación política que dice perseguir y que necesita el país. Si se busca enviar una clara señal de rechazo a la actual conducción política del país, lo mejor que se puede hacer es votar por alguno de los partidos de izquierda. De lo contrario, pronto podríamos encontrarnos con un bipartidismo conformista y una gran masa de ciudadanos anulados e incapaces de promover cambios políticos y sociales de fondo.

http://www.johnackerman.blogspot.com

21/06/2009

Prepararse para otro fraude electoral

por Pok

Calderodes: el golpe de Iztapalapa

Desfiladero
Jaime Avilés (La Jornada)

Iztapalapa garantiza de antemano que las elecciones nacionales del 5 de julio no serán libres. Pase lo que pase, la última palabra la dirá María del Carmen Alanís, presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), a quien Desfiladero le dedica esta entrega para que los (e)lectores sepan cómo llegó a ese cargo y a quiénes sirve.

La presidenta del TEPJF, María del Carmen Alanís, es la encargada de manejar el prespuesto del tribunal. Foto Carlos Cisneros

La presidenta del TEPJF, María del Carmen Alanís, es la encargada de manejar el prespuesto del tribunal. Foto Carlos Cisneros

Hija de Agustín Alanís Fuentes, ex procurador de justicia del Distrito Federal (1976-1982), señalado como corresponsable de los crímenes cometidos por el Estado mexicano durante la guerra sucia de los setenta, María del Carmen Alanís Figueroa fue, desde niña, amiga de Margarita Zavala Gómez del Campo (sí, la prima de Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo, implicada en la muerte de 46 niños sonorenses, que sigue en libertad).

Por Margarita, Maricarmen conoció a Felipe Calderodes

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20/06/2009

Video: Rafael Barajas “el Fisgón” en la UAM Iztapalapa

por Pok

Antes de decidir anular tu voto o no votar, escucha esta conferencia y entonces decides:

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18/06/2009

Por México. Votar todos y votar bien.

por Pok

Gerardo Fernández Casanova

“Que el fraude electoral jamás se olvide”

En sentido inverso a lo que está sucediendo en casi todo el continente, incluidos los Estados Unidos, en México se registra una involución política. Nuestra incapacidad para procesar una correcta transición democrática, luego de agotado el régimen de partido hegemónico, se traduce en la inoperancia del sistema político y en la frustración ciudadana respecto de la democracia.

El hastío caracteriza la actitud de la población ante el acontecer político; nos estrenamos como ciudadanos en el 2000 para, al poco tiempo, devenir en simples consumidores. Consumidores de las chucherías del libre mercado, pero también de las baratijas de una oferta política carente de proyecto. El supuesto nuevo régimen, surgido de las elecciones de ese año, no tuvo los arrestos ni el talante para conducir el entusiasmo ciudadano hacia una mejor condición de convivencia; por el contrario, no sólo mantuvo los mismos instrumentos del autoritarismo y la corrupción priísta, sino que los agravó con un gobierno frívolo adocenado a los intereses externos y lejano al sentir de la población. La mentira y la propaganda mediática tomaron carta de naturalidad en la conducción de la república, acompañadas por la estupidez y la ignorancia. El gobierno de Fox resultó un rotundo fracaso en lo económico y, peor aún, en lo político: el país se desestructuró y las instituciones se vieron desdibujadas.

Ante el rosario de torpezas del desprestigiado Fox, principalmente aquella que pretendió eliminar al opositor más destacado, el pueblo respondió con coraje y entusiasmo; su movilización evitó el desaguisado y convirtió a López Obrador en el abanderado del proyecto popular, convirtiendo al proceso electoral del 2006 en oportunidad emancipadora. No bastaron la campaña sucia, ni la desinformación televisiva, ni la compra de votos ni las presiones de gobierno y patrones para detener el triunfo del pueblo organizado; tuvieron que acudir al fraude electoral para imponer la continuidad y los privilegios.

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