Posts tagged ‘Gustavo Díaz Ordaz’

28/07/2014

La reputación criminal de Moreno Valle

por Pok

Por Álvaro Delgado (Proceso)

La Jornada. Cartón de Hernández

La Jornada. Cartón de Hernández

MEXICO, D.F. (pro).- Nada ni nadie evitará que el gobernador panista Rafael Moreno Valle lleve en el rostro, para siempre, el sello indeleble del homicida.

Ni la derogación de la Ley Bala, que da permiso para matar.

Ni la destitución de funcionarios.

Ni su propia renuncia.

Ni su fracaso –o éxito– como aspirante presidencial.

La perpetua reputación criminal del gobernador de Puebla tiene un agravante: La víctima es un niño de 13 años de edad.

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21/04/2012

Asesinan al general Acosta Chaparro, uno de los hombres usados por el sistema para hacer el ‘trabajo sucio’

por Pok

¿Será este evento el punto de inicio de una agudización de la desestabilización de México por “oscuros intereses” a dos meses de la elección presidencial? ¿Serán sus propios patrones como Carlos Salinas, Diego F. Cevallos y otros “distinguidos” PRIANistas quienes lo ‘sacrifican’?

La PGJ-DF confirmó la muerte del General en retiro Mario Arturo Acosta Chaparro en un atentado con arma de fuego el viernes por la tarde en la colonia Anáhuac. Acosta recibió un tiro en la cabeza y dos en el tórax.

Acusado por organizaciones internacionales de derechos humanos de ser uno de los generales militares que asesinó a cientos de disidentes políticos durante la Guerra Sucia; y señalado también de vínculos con el narcotráfico.

Acosta Chaparro fue baleado en

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10/02/2012

Con dedicatoria especial a los indecisos y un poco para tapar la boca a quienes vomitan a #AMLO

por Pok

Esto es para que lo vean todos pero de manera especial para quienes están indecisos si votar o no por AMLO, también para aquellos que sienten antipatía por él y hasta para quienes lo odian, a ver si siguen haciéndolo después de ver la siguiente conferencia.

Aunque tal vez es mucho esperar que la gente que lo odia cambie su percepción, es más, quizá no se tomen el tiempo de ver la conferencia y es que hay que verla completa, analizar la información y después sacar sus propias conclusiones, algo me dice que cambiará su manera de pensar por lo menos un poco con respecto a lo que representa la opción de izquierda que por obvias razones la oligarquía, por medio de todas sus herramientas (TV y otros medios, la iglesia, etc) y con artimañas trata de descalificar.

A toda la gente que ya está convencida que AMLO es la opción para sacar a México del sometimiento en que lo tiene EEUU y la élite mundial por nuestras riquezas naturales y nuestra situación geoestratégica pues ya no es tan necesario que lo vean para saber la realidad de la situación mexicana.

Son datos duros, hechos concretos que expone el Dr Pablo Moctezuma Barragán sobre el momento crucial en el que estamos, datos que Obrador ya ha mencionado en sus asambleas y de acuerdo a ello a elaborado su Proyecto de Nación y de ahí lo importante que es que llegue un gobierno progresista a la presidencia de México para revertir los daños causados por el neoliberalismo traído por el PRI y continuado por el PAN y que ha puesto en riesgo la Soberanía Nacional.

Video:

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12/01/2012

La historia del PRI por Olallo Rubio

por Pok

Olallo Rubio Maauad (3 de junio de 1977, México) es un guionista, cineasta y locutor mexicano.

Olallo Rubio inició su carrera como locutor de radio en la extinta estación Radioactivo 98.5 de FM en la Ciudad de México. Desde julio de 1995 hasta abril de 2004 trabajó como locutor, guionista, productor, director creativo y director general. Ha realizado dos películas: el documental ¿Y tú cuánto cuestas? y el largometraje de ficción:This Is Not a Movie, protagonizado por Edward Furlong y Peter Coyote, y musicalizado por Slash, el ex guitarrista de Guns N Roses.

MAS EN WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Olallo_Rubio

Parte 1

Parte 2

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20/12/2011

Miedo al PRI?

por Pok

El miedo al PRI

Pedro Miguel (La Jornada)

En su horrible sintaxis, el domingo, en Boca del Río, Veracruz, Enrique Peña Nieto atribuyó “los ataques de los adversarios” “a quien tanto temor le tienen, a quien tanto les preocupa, al mejor partido de México: al Partido Revolucionario Institucional”.

Se quedó corto. No es temor, sino terror, pánico, lo que inspira a la mayoría de la ciudadanía con memoria la perspectiva de un retorno del PRI al poder federal.

Para enumerar sólo a partir de un punto de quiebre: tal vez Peña Nieto no sepa, o no quiera recordar, que fue el PRI el que desencadenó una

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30/09/2010

1968: La Conexión Americana

por Pok

Documental: 1968: La conexión americana

En conmemoración de las víctimas inocentes asesinadas el 2 de octubre de 1968 por criminales en el poder como Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez

Parte 1

Parte 2

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03/10/2008

Especial de la BBC sobre la masacre de Tlatelolco; “Peor que los bombardeos de Londres”

por Pok

Tlateloco, 2 de octubre de 1968 por la noche “Peor que los bombardeos de Londres”

Poco podía imaginar el periodista británico Robert Trevor que durante el viaje que le llevó a Ciudad de México en octubre de 1968 para informar sobre los Juegos Olímpicos viviría “la noche más terrorífica” de su vida: la matanza de Tlatelolco, a la que considera peor que los bombardeos de Londres en 1940.

Las fotografias que salieron publicadas en el periódico británico London Evening News tras la matanza de Tlatelolco ilustran la violencia con la que actuó el ejército contra los estudiantes el 2 de octubre de 1968.

Las fotografías que salieron publicadas en el periódico británico London Evening News tras la matanza de Tlatelolco ilustran la violencia con la que actuó el ejército contra los estudiantes el 2 de octubre de 1968.

Trevor, que por aquél entonces tenía 34 años, trabajaba como editor de deportes para el diario London Evening News. Las de México eran las terceras Olimpiadas que cubría como periodista.

Pese a las tensiones sociales y políticas vividas en la nación latinoamericana en los meses y días previos a los Juegos, el reportero, que viajaba por primera vez al país, encontró una ciudad en calma.

“Trabajaba desde la villa olímpica, donde se albergaban los atletas. Allí se veía a los mexicanos muy contentos de poder organizar los Juegos. No presencié ningún tipo de protesta política”, le contó a BBC Mundo.

Tras varios días visitando los lugares donde tendrían lugar los eventos deportivos, el 2 de octubre Trevor se enteró de que en la Plaza de las Tres Culturas iba a celebrarse una manifestación y decidió acercarse al lugar para ver si podía encontrar alguna historia que pudiera interesarle al diario para el que trabajaba.

Concentración pacífica

“En la plaza había mucha gente, unas 3.000 personas. Al principio había un ambiente muy pacífico. La gente escuchaba los discursos en los que se pedía la dimisión del presidente, y se exigía que el gobierno actuara conforme a la Constitución mexicana. También hacían llamados a favor de una vivienda digna, una mejor educación…”, explica el reportero.

Según Trevor, la mayor parte de la gente allí concentrada eran jóvenes estudiantes de entre 18 y 20 años, así como jóvenes activistas sindicales.

“Primero empezaron a disparar desde los tejados. Antes de que la gente pudiera darse cuenta de lo que estaba pasando llegaron helicópteros armados que empezaron a disparar a la multitud, sin que mediara ningún tipo de provocación”.

El periodista cuenta que cuando los helicópteros abrieron fuego sobre la multitud y lanzaron bengalas para iluminar el lugar, la gente estaba totalmente aterrorizada, corriendo hacia las calles que salían de la plaza.

“Cualquiera que hubiera caído al suelo era pisoteado por la multitud”, explica.

“Corríamos para evitar los disparos de los helicópteros, pero en la huída nos encontramos con soldados mexicanos vestidos con el uniforme de combate que, apoyados por carros de combate, bloquearon el paso de los que intentaban escapar de la plaza”.

“Fue terrible porque no había escapatoria. Venían disparos de frente de los soldados a pie y por detrás de las metralletas de los helicópteros”, relata Trevor.

“La calle por la que estaba corriendo tenia un pequeño callejón a la izquierda y seguí a la gente por allí hasta llegar a una calle estrecha que desembocaba en el Paseo de la Reforma, por la que conseguí escapar”.

“En Reforma la situación era surrealista”, cuenta.

“La gente salía de los restaurantes y cines, caminando por el paseo sin darse cuenta de lo que estaba sucediendo a tan sólo 800 metros”.

A punta de pistola

Tras su huída, Trevor se dirigió al hotel en el que se alojaban los miembros del Comité Olímpico Internacional (COI), donde se encontró con otros periodistas extranjeros que estaban en la Plaza de las Tres Culturas momentos antes de la matanza.

Según le contaron, fueron sacados de la plaza a punta de pistola poco antes de que empezase la masacre para ser llevados a habitaciones de casas en las inmediaciones. Allí fueron retenidos hasta que todo acabó, por lo que no pudieron ver nada.

“A un periodista australiano las autoridades le dijeron que si informaba de lo sucedido le sacarían del país en el primer avión”, recuerda el periodista británico.

Pocas horas después de los terribles acontecimientos, la historia firmada por Robert Trevor salió publicada en la portada del London Evening News.

“Conté lo que vi y oí. Expliqué que el jefe de la policía de México, Luis Cueto, afirmó en una rueda de prensa que los fallecidos habían sido 25, entre ellos siete soldados, algo que yo sabía que no era cierto, ya que vi a mucha más gente que fue blanco de disparos. Yo creía que los fallecidos podían llegar a los 200”.

El día después de la matanza, Trevor volvió a la Plaza de las Tres Culturas para ver si podía seguir con la historia.

Según cuenta, se le acercaron dos estudiantes que se ofrecieron a acompañarle a conocer a gente que no había visto a sus familiares desde la noche anterior.

Una mujer le explicó que había ido a la policía a informar de la desaparición de su hijo. Ellos le pidieron que les llevara el pasaporte y todos los documentos y cartas de su hijo para poder hacer una investigación a fondo.

Así lo hizo y al cabo de unas horas volvió a ver si tenían noticias de su hijo. Le dijeron que no debería molestarles más porque en realidad nunca tuvo un hijo. Éste nunca existió.

“Esa historia no la olvidaré jamás”.

“Horrorizados”

“Estábamos horrorizados. Nunca había visto nada de esta magnitud en mi vida. He vivido los bombardeos aéreos de Londres en los años 40 y eso fue bastante suave comparado con la ferocidad de los soldados mexicanos esa noche”, relata Trevor.

Una semana después de la matanza, según cuenta el periodista, “la atención de todo el mundo estaba centrada en la inauguración de los Juegos Olímpicos”.

“Al fin y al cabo todos estábamos allí para cubrir las Olimpiadas”.

Trevor, que desde entonces no ha vuelto a México, describe con contundencia los terribles eventos que le tocaron vivir ese 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco: “Sin duda fue la noche más terrorífica de mi vida. No ha sido fácil volver a leer los artículos que escribí sobre ello porque me traen a la mente todos esos malos recuerdos”.

Clic aquí para ver todo el Especial de la BBC sobre la masacre del 2 de octubre de 1968

Videos:

Testimonio de un fotógrafo mexicano que vivió esos momentos:

Periodista de PROCESO explica las nuevas revelaciones de la edición especial de esa revista con respecto al 2 de octubre de hace 40 años

02/10/2008

Hace 40 años fue la Masacre en Tlateloco

por Pok

2 de octubre, 40 años de impunidad

Tlatelolco, el infierno

Gustavo Castillo García

El Frente de Lucha Estudiantil de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) distribuyó un volante en el que se decía: “Tu participación en este movimiento, pueblo de México, es fundamental. No puedes dejar que tus hijos sean masacrados; no puedes permanecer indiferente en estos momentos de crisis; que tu participación directa y decidida haga temblar al gobierno gorila de (Gustavo) Díaz Ordaz, que cada día se ensaña más contra las clases explotadas de México”. No obstante, la masacre ocurrió la tarde de un día como éste, hace 40 años.

Aquel 2 de octubre, en el ámbito político nacional ya se ventilaba la sucesión presidencial y dos de los principales aspirantes eran el general Alfonso Corona del Rosal, jefe del Departamento del Distrito Federal (DDF), y Luis Echeverría Álvarez, secretario de Gobernación.

Winston Scott, quien era el jefe de la estación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) en México, “era un declarado anticomunista que creía que era justificado el apoyo a las dictaduras militares con el fin de impedir que la izquierda pudiera acceder al poder en México y otros países de la región”, según describe el libro de Jefferson Morley, Our Man in Mexico. (seguir leyendo)

“¡Prensa vendida!”

Blanche Petrich

El periodismo de México en 1968 recibió desde las calles una sanción clara e inequívoca: “¡Prensa vendida!” La mayor parte de los dueños de los medios de comunicación, los O’Farril y los García Valseca, los Azcárraga y los Alarcón, volcados en aplaudir en los banquetes la “mano firme” y la “respuesta ejemplar” del presidente Gustavo Díaz Ordaz ante la “conjura, no acusaron recibo de este juicio popular. El diario Excélsior, donde Julio Scherer acababa apenas de tomar las riendas, se indignó. Dice su editorial del 14 de agosto: “Los que gritan prensa vendida no son capaces ni remotamente de demostrar que esto es cierto”.

Las huellas impresas que hoy se resguardan en las hemerotecas demuestran, sin embargo, que esa consigna reflejaba una verdad que hoy sólo unos cuantos discuten: para que el autoritarismo priísta funcionara como lo hizo durante siete décadas, requirió de la complicidad y la obediencia de los dueños de los medios de comunicación.

Para lograrlo, el Estado cultivó la corrupción de periodistas que fueron agentes, delatores, escribanos y linchadores por encargo. Y si esa vía no era eficaz, echaba mano de la amenaza, la censura, la asfixia económica, la represión. Los periódicos fueron generosos con las múltiples voces del conservadurismo más rancio; omisos, en cambio, para quienes protagonizaron con su activismo la lucha más significativa de su siglo. (seguir leyendo)

La noche de Tlatelolco

Alberto del Castillo Troncoso

El movimiento estudiantil de 1968 no se reduce al 2 de octubre y, al mismo tiempo, es imposible narrar los acontecimientos estudiantiles sin mencionarlo. La fecha constituye una de las referencias más importantes de la historia contemporánea de México. Algunos sectores de la izquierda la han convertido en fetiche descontextualizado que ha desplazado las aportaciones registradas en las etapas anteriores del movimiento, mientras la derecha conservadora pretende borrarla del calendario cívico.

El hecho documentable es que la matanza marcó el fin del movimiento y tuvo repercusiones negativas en la vida política del país durante la siguiente década, cerrando la participación para algunos sectores sociales, que decidieron incorporarse a la guerrilla, lo que terminó por fortalecer la impunidad de un gobierno que impulsó el terror de Estado por medio de la guerra sucia a lo largo de los años 70.

La teoría de la conjura

Las portadas de los periódicos del día siguiente de la matanza constituyen un indicador importante de los escasos márgenes de maniobra de la prensa en esta situación límite y los parámetros de subordinación a las coordenadas marcadas por el régimen de partido de Estado, que impuso la versión de la conjura y fabricó un escenario en el que los francotiradores apostados en las azoteas y departamentos de algunos edificios de la unidad Tlatelolco fueron denunciados de manera inmediata como parte del complot estudiantil, anunciado oportunamente por el general Corona del Rosal dos meses antes. (seguir leyendo)

29/09/2008

A 40 años del crimen de estado del 2 de octubre, el autor sigue vivo y libre

por Pok

EL CRIMINAL SOBREVIVIENTE

Miguel Ángel Granados Chapa (PROCESO)

Gustavo Díaz Ordaz murió el 15 de julio de 1979, Marcelino García Barragán el 3 de septiembre siguiente, Alfonso Corona del Rosal el 7 de enero de 2001. Luis Echeverría, subordinado del primero, compañero de gabinete de los dos restantes, los ha sobrevivido. Es el único miembro del gobierno que asesinó a cientos de jóvenes el 2 de octubre de 1968, hace 40 años, que vive aún.

Con gran sentido escenográfico, Echeverría se preparó una coartada que le permitiera aparecer ajeno a lo que después llamaríamos la matanza de Tlatelolco. Por supuesto que no sólo estaba al tanto de lo que haría el equipo de Díaz Ordaz para descabezar al movimiento estudiantil y popular sino que por interpósita persona participaba en la planeación y puesta en práctica de la estrategia presidencial.

El capitán Fernando Gutiérrez  Barrios, director federal de Seguridad y enlace de Gobernación con el Ejército, entregó directamente al secretario de la Defensa, general Marcelino García Barragán, las llaves de los departamentos del edificio Chihuahua, en la Unidad Nonoalco Tlatelolco en que militares vestidos de civil se ocultarían para aprehender a los miembros del Consejo Nacional de Huelga (ver Parte de guerra, de Julio Scherer García y Carlos Monsiváis).

En presencia de Gutiérrez  Barrios, en la mañana de aquel miércoles funesto García Barragán dijo a los generales de su plana mayor que el secretario de Gobernación le había informado que el Comité de Huelga “tiene convocado para hoy un mitin en la plaza de Tlatelolco y que al terminar éste se dirigirán a las instalaciones del Politécnico para tomarlas, quitándoselas a los soldados que las custodian… para hacer abortar esta acción se ha decidido, por el mando del ejército, disolver el mitin de Tlatelolco, capturando al Comité de Huelga…”

O sea que Echeverría no sólo estaba al tanto de los acontecimientos, sino que él mismo ofrecía información a la Defensa, y la DFS, bajo su dependencia, aportaba los elementos materiales para aplicar la estrategia militar. Y sin embargo, montó una escenografía para mostrarse ignorante de la tragedia que estaba ocurriendo no lejos de su despacho en Bucareli, en la Plaza de las Tres Culturas. Invitó a tomar café, y a conversar tranquilamente al pintor David Alfaro Siqueiros y a su esposa Angélica. Era una pareja conspicua en todas partes, sobre todo en Gobernación. El muralista había salido recientemente de la cárcel, a que lo condujo una represalia política del presidente Adolfo López Mateos, instrumentada por su secretario Díaz Ordaz, para castigar el activismo del artista que precedió a López Mateos durante su viaje a Sudamérica en una campaña de denuncia que desdoró la imagen que el mandatario mexicano buscaba proyectar.

Echeverría era un funcionario extremadamente cauteloso. No hubiera dado un paso como recibir a Siqueiros en su oficina sin notificarlo a Díaz Ordaz. Lo contrario hubiera significado una deslealtad, pecado supremo en deificación presidencial que el secretario de Gobernación no se hubiera atrevido a cometer. Tampoco se hubiera permitido dar la apariencia de frivolidad -hacer vida social, relaciones públicas- mientras una porción de los habitantes de la capital vivía en vilo por las movilizaciones juveniles, que generaron una represión cuyo tono iba en aumento hasta llegar a la ocupación militar de los predios del Politécnico y la Universidad Nacional.

En todo ello participaba Echeverría, cuidadoso siempre de mostrar fidelidad a su jefe, intuyendo o averiguando hacia dónde quería éste dirigirse para coincidir con él, para hacerle saber que en su reemplazante en Bucareli el presidente no sólo tenía un eficaz colaborador sino también, y sobre todo, un sucesor que continuaría su política de firmeza frente a la agitación comunista y quien le evitaría cualquier intento futuro de revisar sus actos. En esa identificación plena con Díaz Ordaz fincó Echeverría el trabajo político que lo condujo a sucederlo. Por eso puede decirse que su triunfo al ser ungido candidato presidencial  se erigió sobre las tumbas de las víctimas de Tlatelolco.

En Los presidentes, el propio Julio Scherer ofreció otra prueba de la participación central de Echeverría en la noche de Tlatelolco. Cuando el estruendo de las balas no había cesado aún, el secretario de Gobernación se aseguraba de que la información sobre el suceso funesto correspondería a los intereses del gobierno y los suyos propios. En un “telefonema urgente”, mintió al flamante director de Excélsior (elegido apenas un mes atrás) al informarle que había una batalla entre militares y estudiantes, en la que “caían sobre todo soldados, y a punto de colgar el teléfono había dejado al aire la frase amenazante: ¿Queda claro, no?”.

A pesar de que en el otoño de 1968 faltaba un año entero para que Díaz Ordaz resolviera su sucesión, es seguro que el presidente la tuviera en la cabeza al encarar la crisis que su paranoia achacaba a la conspiración comunista destinada a desprestigiar a México en las vísperas de su debut internacional como nación potente, capaz de organizar unos juegos olímpicos. Ganó el premio quien supo sintonizarse con el temperamento presidencial. Lo intentaban todos, cada uno a su modo. Emilio Martínez Manautou, secretario de la Presidencia, simulando que creía en las ofertas de diálogo que Díaz Ordaz formulaba de dientes para afuera y mostrándose por ello conciliador y cercano a intelectuales que hubieran podido bendecir al gobernante feroz una vez concluido su sexenio. Alfonso Corona del Rosal, por su parte, suponía acaso que su doble vertiente de militar y político podía servir como bisagra, que asegurara el acercamiento con los universitarios basado en la intransigencia que era grata al Presidente, consustancial a él mismo.

El escogido fue Echeverría. Corona del Rosal quedó retirado de la política concluida su gestión en el gobierno de la ciudad de México. Después de ser senador y gobernador de su estado, ocupante de dos carteras en el gabinete presidencial, su jubilación llegó a tiempo. No así la de Martínez Manautou, que había saltado casi de la nada (un puesto en la política provinciana) a la Secretaría de la Presidencia. Alejado de la vida pública mientras gobernó Echeverría, resucitó para ocupar, impulsado por el José López Portillo que había sido su colaborador, la secretaría de Salubridad y el gobierno de Tamaulipas.

A su vez, Echeverría trocó su mutismo en verborrea y la sumisión en altanería, que desafió a un cada vez más perplejo Díaz Ordaz, a quien resultó difícil entender que se había equivocado y escogido para sucederlo a quien fingió ser lo que no era. Se sabe que por lo menos una vez, en noviembre de 1969, cuando el candidato que él había ungido le formuló un reproche no por indirecto menos corrosivo (el minuto de silencio en Morelia por la muerte de estudiantes y soldados en Tlatelolco), Díaz Ordaz pensó en revisar su decisión y desposeerlo de la candidatura. Lo que son las cosas: el hombre que ordenó la matanza del 2 de octubre no tuvo ánimos para disponer de la vida de quien sería su sucesor, como ocurriría años más tarde.

Muertos cada uno de los otros protagonistas del crimen de Tlatelolco, sólo sobrevive Echeverría. Resiste aún los afanes, que le resultan inconcebibles, de juzgarlo por el genocidio que cometió entonces y prolongó en los años de su propia presidencia. No irá nunca a la cárcel, pero la historia no lo ha absuelto, no lo absolverá.

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Videos:

La Tarde Oscura del 2 de Octubre del 1968: Testimonios

Tlatelolco: Las Claves de la Masacre

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Otra opinión en este 40 aniversario del 2 de octubre, clic aquí