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29/10/2009

Vacunas contra gripe A H1N1 ¿venenos encapsulados?

por Pok

Ayer tradujimos en este blog (con nuestras limitaciones) un artículo de la prensa de USA sobre la terminación temporal de la obligatoriedad de la vacuna a trabajadores de la salud en el estado de Nueva York y hoy han citado dicha traducción en un artículo de Aporrea donde se cuestiona a un médico que fue entrevistado en la cadena estatal de televisión VTV de Venezuela, quien evadió (según el artículo) responder adecuadamente a los cuestionamientos hechos por la entrevistadora. No me extiendo con más explicaciones, les dejo el artículo que es una muestra más de que hay muchas cosas sin explicar y muchos riesgos por correr con la dichosa vacuna contra la gripe A, una gripe que insistimos, es menos mortal que la gripe común, al menos hasta el momento y que ha sido inflada por los medios.

 


 

Carta Abierta al virólogo Dr. Jesús Querales Castillo, Presidente del INHRR

La verdad sobre la vacuna para (sic) la gripe porcina AH1N1 en nuestro país

Dr. Jesús Querales
Instituto Nacional de Higiene «Rafael Rangel» (INHRR)
Ministerio de Salud y Desarrollo Social (MSDS)
Oficina del Este, Apartado 60.412
Tel: (+58-212) 693 2421 | Fax: (+58-212) 662 4797

Ciudadano Dr. Querales Castillo,

En mi condición de venezolano preocupado por la salud pública de millones de seres humanos en nuestro país y en el mundo. Me dirijo a usted con la modestia de la ciencia honesta pero también con la autoridad que me deviene por el hecho de trabajar en un laboratorio de biología molecular con una tecnología, materiales y protocolos de vanguardia únicos a nivel mundial en el área de la proteomics combinada con la electroforesis, sobre los cuales se basan los grandes consorcios farmacéuticos para sus ensayos de recombinaciones virales, además de muchas otras aplicaciones.

El motivo por el cual me dirijo a usted es para hacerle unas preguntas que muchos venezolanos se habrán hecho al escuchar la entrevista que usted ofreciera en el programa Al Momento – con María Teresa Gutiérrez en el canal del Estado, Venezolana de Televisión, sostenido en el día de hoy (28-10-2009). Enumeraré algunas de ellas, haciendo una división temática en tres partes:

PRIMERA PARTE: EL TRATAMIENTO DE LA GRIPE PORCINA AH1N1

1.-María Teresa Gutiérrez le preguntó a usted Cuál es el medicamento que se está ofreciendo para el tratamiento de la Gripe AH1N1 en Venezuela? Usted se valió evasivas y no aportó ningún nombre en concreto de dicho medicamento, lo cual deja un gran desconcierto, sobre todo proviniendo de un especialista en virología, quien debería estar en condición de ofrecer nombres de medicamentos como el mejor avezado científico.

Ante tal evasiva vale entonces preguntarle nuevamente: Acaso no se estarán aplicando substancias experimentales que en otros países han sido prohibidas, pero que usted evita dar los nombres porque le hace el juego a la industria farmacéutica?. Yo estaría muy interesado en saber si ese medicamento es:

(1) el mortífero Tamiflu prohibido en Japón desde mucho antes de la aparición de la pandemia mediática[1] o (2) el peligroso Pandemrix (compañía GlaxoSmithKline) o (3) Focetria (compañía Novartis) ambos rechazados en Alemania por sus terribles efectos colaterales subsiguientes debido a que contienen una dosis extra de refuerzos o «boosters» que inciden en el ADN generando múltiples trastornos bio-psicológicos[2]. (4) Será acaso Celvapan (compañía Baxter). Con estas precisiones no quiero dejar el malentendido de hacer pensar que estoy contra la medicación, sino que

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31/05/2009

Control social total

por Pok

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique (Publicado en rebelion.org)

«Siempre esos ojos que miraban, vigilantes, en el trabajo o comiendo, en casa o en la calle, en el baño o en la habitación, en vigilia o en el sueño: no había privacidad posible».
George Orwell, 1984.

Ya nadie duda de que estamos todos vigilados, observados y fichados. En el paseo, en el mercado, en el autobús, en el banco, en el metro, en el estadio, en el aparcamiento, en las carreteras… alguien nos está mirando por el ojo de las nuevas cerraduras digitales. Múltiples mallas de vigilancia nos acosan por todo el planeta, la mirada penetrante de los satélites nos persigue desde el espacio, las pupilas silenciosas de las cámaras nos controlan por las calles, el sistema Echelon (1) inspecciona nuestras comunicaciones, y los chips RFID (2) revelan nuestro perfil de consumidor. Cada uso del ordenador, de Internet (Google, YouTube, MySpace…) o de la tarjeta de crédito deja huellas imborrables que delatan nuestra identidad, nuestra personalidad, nuestras inclinaciones. Se ha cumplido el viejo recelo de George Orwell que nos pareció, durante tanto tiempo, utópico o excesivamente paranoico (3).

Se ha roto el necesario equilibrio entre libertad y seguridad. Con la intención de proteger al conjunto de la sociedad, las autoridades, en nuestras modernas democracias, tienden hoy a ver en cada ciudadano a un virtual maleante. La guerra sin cuartel contra el terrorismo -preocupación dominante en el último decenio- ha procurado una impecable coartada moral y favorecido la acumulación de un impresionante arsenal legal (4) que está permitiendo llevar a cabo el proyecto de control social integral. Los «progresos» tecnológicos (informático y digital) también han ayudado y las autoridades tienen cada vez mejores herramientas para la vigilancia electrónica.

«Habrá menos privacidad, menos intimidad, pero mayor seguridad», nos dicen. Y en nombre de ese nuevo imperativo categórico, se ha instalado de modo progresivo e indoloro, un régimen de dominación que podemos calificar de «sociedad de control». Con la particularidad de que -a diferencia de las precedentes «sociedades disciplinarias» que confinaban a los rebeldes o descarriados en lugares cerrados (cárcel, reformatorio, manicomio)-, la sociedad de control encierra a los sospechosos (o sea, a casi todos los ciudadanos) al aire libre y los mantiene bajo acecho constante. A veces, mediante los aparatos-chivatos que libremente ellos mismos han adquirido: ordenadores, teléfonos móviles y otros dispositivos informáticos (tarjeta de crédito, agenda electrónica tipo Palm, billetes de transporte, GPS, etc.). Y otras veces, gracias al uso de sistemas discretos y emboscados que atisban los movimientos de cada persona, como los radares de carreteras o las cámaras de videovigilancia (5).

Éstas se han multiplicado hasta tal punto que, en el Reino Unido, por ejemplo, donde se han instalado más de cuatro millones de ellas (una por cada quince habitantes), una persona puede ser filmada hasta 300 veces al día… Las nuevas cámaras Gigapan, de ultra alta resolución (más de mil millones de píxeles) permiten, en una sola imagen y por un vertiginoso efecto de zoom, el fichaje biométrico del rostro de cada uno de los miles de espectadores presentes en un estadio, en una manifestación o en un mitin político (6).

Aunque los estudios serios demuestran la poca eficacia de la videovigilancia, la confianza en esta tecnología sigue en aumento. Aprovechando la paranoia antiterrorista que ellos mismos han creado, algunos gobiernos han constituido batallones de confidentes voluntarios civiles que informan de lo que oyen y ven a las autoridades. El Departamento de Justicia de Estados Unidos lanzó en 2002, bajo la presidencia de George W. Bush, la Operation Tips (Operación Soplos) para convertir en confidentes a más de un millón de trabajadores cuya particularidad era la de entrar en los hogares de la gente (fontaneros, antenistas, albañiles, electricistas, jardineros), que debían llamar a un número de teléfono de la policía si notaban algo sospechoso.

Pasar de una sociedad informada a una de informantes es el proyecto que acaba de lanzar la Asociación de Sherifs de frontera de Texas ( Texas Border Sheriff ‘s Coalition ) que ha colocado quince cámaras de videovigilancia a lo largo de la frontera con México en puntos aislados y estratégicos. Las cámaras están conectadas a Internet (www.blueservo.net) y cada ciudadano, a través del mundo, instalado en su casa frente a su ordenador, puede espiar las áreas desérticas texanas o las riberas del Río Grande. Si ve pasar a algún emigrante clandestino puede denunciarlo con un simple correo electrónico. Cerca de treinta millones de individuos, de diversos países, ya han aceptado la función de confidente voluntario de la policía de Texas para luchar contra la inmigración clandestina. Es fácil de imaginar que, con la agravación de la crisis económica actual y el brutal aumento de la xenofobia, si se instalase en Europa, a lo largo de las costas del Mediterráneo, un sistema semejante de cámaras de vigilancia, el número de espías civiles voluntarios sería sin duda importante.

Es una de las perversiones de la actual sociedad de control: desea convertir a los ciudadanos, a la vez, en vigilados y en vigilantes. Cada uno debe espiar a los demás, al tiempo que es él mismo espiado. O sea, en un marco democrático en el que cada individuo está convencido de vivir en la mayor libertad, la realización del objetivo represivo máximo de las sociedades totalitarias.

Notas:
(1) Sistema de espionaje planetario de las llamadas telefónicas y del correo electrónico, dependiente de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA, por sus siglas en inglés).
(2) Identificación por radiofrecuencia.
(3) Orwell lo concibió, en 1948, para denunciar a la sociedad estalinista, en contraste con el Occidente «de democracia y libertad».
(4) La Ley de Videovigilancia aprobada en 1997 permitió, en España, la instalación en lugares públicos de cámaras de vigilancia «para velar por la seguridad ciudadana». Uno de los aspectos más criticados de esta Ley es que la mayoría de los ciudadanos ignora que están siendo filmados, algo que vulnera la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) de 1999.
(5) Léase Armand Mattelart, Un Mundo vigilado , Paidós, Barcelona, 2009.
(6) Véase, por ejemplo, la imagen de la toma de posesión del Presidente Barack H. Obama: http://gigapan.org/viewGigapanFullscreen.php?auth=033ef14483ee899496648c2b4b06233 Léase también, Carlos Martínez, «Todos fichados», Rebelión , 30 de marzo de 2009.