“El Gobierno mexicano forma parte de los cárteles”

por Pok

Por Tadeu Breda

Quien la ve entre ruidosos estudiantes comiéndose un sándwich con patatas fritas quizás no se dé cuenta de quien es. La periodista Anabel Hernández es una de las muchas mujeres y hombres mexicanos cuya vida está en serio riesgo. Por ello, los guardaespaldas no pierden de vista ni un solo sorbo que da a su bebida mientras habla animadamente con algunas colegas de profesión.

El asunto –las profundas relaciones entre el Estado y el narcotráfico en México– es siempre el mismo y no ha cambiado desde el libro que le quitó la tranquilidad y transformó su vida en algo “miserable”. “A mí no me gusta especialmente el tema”, confiesa. “Sin embargo, hoy en día no hay ninguna rama del periodismo acá en México, sea deportes, política o economía, que no pase por el narco”.

Anabel participaba en ese momento en una conferencia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) donde se debatió las deficiencias del sistema penal en el país. “Tenemos que tener en mente, no olvidar jamás, que quien condena a inocentes, protege a culpables”, pidió a los presentes. Y explicó que eso también tiene que ver con los cárteles de la droga.

Fue investigando el enriquecimiento ilícito del expresidente Vicente Fox Quesada (2000-2006) para el libro La familia presidencial como Anabel Hernández llegó al asunto que, más tarde, tras un intenso trabajo de investigación, le posibilitaría sacar a la luz Los señores del narco, que ha vendido cerca de 100.000 ejemplares y que va ser traducido en breve al inglés.

Entre la publicación de uno y otro pasaron cinco años, durante los cuales Anabel también colaboró con el sitio web Reporte Indigo, siempre informando sobre corrupción y las ramificaciones del narcotráfico en la administración pública. Las amenazas eran constantes, pero se intensificaron poco tiempo después de que Los señores del narco llegara a las librerías.

Entonces, Anabel se enteró de que sectores de la Policía Federal la querían muerta y empezaban a planear su asesinato. Según dice, agentes de su total confianza escucharon –con sus propios oídos– el plan y decidieron contárselo. La estrategia era matar a la periodista como si fuera un crimen común, montándose una farsa. “Algo que pasa todos los días en México”, comenta Anabel.

Por suerte, hubo tiempo para denunciarlo en la prensa y pedir protección a la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Como garantía, le ofrecieron dos guardaespaldas, que actualmente la siguen donde esté, como sombras gemelas de bigotes y armas en la cintura. La escolta le ofrece alguna tranquilidad, pero es sorprendentemente pequeña si se compara con la protección de la que goza, por ejemplo, Roberto Saviano, el periodista italiano que escribió Gomorra para denunciar los nombres y apellidos de la mafia italiana. Él cuenta con 20 agentes de seguridad para protegerle contra la acción de sicarios.

Las amenazas constantes, empero, no le quitan el ánimo a Anabel –o sí, a veces, pero no lo suficiente para que abandone sus investigaciones o huya del país–. “El que una periodista tenga que andar con escoltas es una vergüenza para cualquier nación. Temo constantemente por mi integridad física y la de mi familia, pero el temor sólo me impulsa y me hace entender que estoy en la línea correcta”.

Anabel cuenta que ha tenido la oportunidad de dejar México cuando asociaciones de periodistas en EE UU le ofrecieron asilo. Sin embargo, no lo aceptó. “Tengo un papel que cumplir aquí. Ha llegado el momento en el que los mexicanos no podemos ser cobardes”. En la presentación del libro ha viajado a los lugares “más calientes” del país para presentar y debatir su obra. “Iré adónde me inviten para hablar del tema”. Y el tema no es nada sencillo.

Anabel explica que las relaciones entre el narcotráfico y el Estado mexicano tienen raíces en los años ‘70. En aquel entonces, el Gobierno ya tenía acuerdos con los capos de la droga. La gran diferencia con la actualidad, señala, es que había total control de las instituciones estatales sobre los cárteles. “El Gobierno era una autoridad sobre los traficantes y les decía lo que podían y no podían hacer. El Estado tenía fuerzas para imponer las reglas”, recuerda.

Los años ’80

La asociación con cárteles colombianos

Sin embargo, el escenario empezó a cambiar en la siguiente década, con la introducción de la cocaína en el mercado de las drogas mexicanas. “Cuando se trataba solamente de la marihuana, los narcos no tenían tanto vuelo y monta”, valora Anabel. Se puede entender. La marihuana es más difícil de transportar: ocupa más espacio, pesa más y tiene que ser vendida en gran cantidad para que ofrezca ganancias suficientes.

En cambio, la cocaína es ligera y cara. Grandes cargamentos llegan a valer miles de millones de dólares. Para citar un ejemplo, Pablo Escobar, el mítico traficante colombiano, compró una inmensa hacienda tras conseguir meter su primer cargamento de cocaína en Estados Unidos. Para ello, utilizó una avioneta que, después, fue retirada de circulación para adornar la entrada de su nueva finca.

“Los colombianos de los cárteles de Cali y Medellín se asociaron a los narcos mexicanos para llevar cocaína al mercado estadounidense”, explica Anabel Hernández. Querían explorar a la inmensa y desértica frontera que existe entre México y Estados Unidos, una vez que las rutas utilizadas en el Mar Caribe ya eran conocidas. “Entonces los traficantes empiezan a tener un gran poder económico en México. La conexión con los colombianos les dio a los narcos una visión más amplia del tráfico, que empezó a ser encarado como un gran negocio”.

La CIA (Central Information Agency, el espionaje norteamericano) también jugó un papel importante en el fortalecimiento de los capos mexicanos en los años ‘80. Para incrementar el apoyo que prestaban a las contras –grupos que luchaban en las selvas nicaragüenses para derrumbar al Gobierno sandinista–, la inteligencia norteamericana hizo un pacto con los narcos colombianos y mexicanos: “Harían la vista gorda al transporte de drogas hacia EE UU si los señores del tráfico ayudaban a financiar a la contrarrevolución en Nicaragua. Hay documentos desclasificados a los que tuve acceso que comprueban esta relación”.

Los años ’90

El dinero del narco lo corrope todo

Con cada vez más dinero, los narcos fueron poco a poco corrompiendo a las instituciones mexicanas, los gobiernos y fuerzas de seguridad, hasta el punto en que los políticos empezaron a financiar sus campañas con dinero de las drogas. Entonces los capos empezaron a transformarse en las mayores autoridades del país, hasta llegar al nivel actual. Y México llegó a ésto (40.000 muertes, corrupción generalizada, abuso policial, desapariciones forzadas, militarización del país e inseguridad en las calles) después de que el Partido Acción Nacional (PAN) arribó al poder.

No es que el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que estuvo en la presidencia durante 70 años, no haya colaborado en ello. “Hasta el 1 de diciembre de 2000, todos los gobiernos mexicanos solapaban a los cárteles y les protegían: a todos, sin excepción. Cada uno tenía su territorio y operaba en él. Convivían pacíficamente, pues había mercado para todos”.

Desde el 2001

El Gobierno desata la guerra entre cárteles

El ascenso de Vicente Fox a la presidencia, tras la elecciones de 2000, cambió las reglas del juego. Sobre todo cuando se permitió que Joaquin “El Chapo” Guzmán, capo del cártel de Sinaloa, huyera de una cárcel de máxima seguridad. La fuga se produjo en enero de 2001, fecha en que, según Anabel, la relación entre el narco y el Gobierno empezó a cambiar radicalmente. “Desde el Gobierno, se decidió proteger a El Chapo y combatir con la fuerza del Estado a sus enemigos. El Estado invadió con el ejército territorios de cárteles rivales, les echó con el uso de la fuerza y luego dejó que los de Sinaloa ocuparan su lugar”.

Sin embargo, los demás cárteles no estaban muertos. Tenían capacidad de fuego y organización para hacer lo que están haciendo ahora: defender sangrientamente sus plazas. “Claro, no van a dejar sus negocios de la noche a la mañana”, explica Anabel. “Si Vicente Fox hubiera combatido a todos los cárteles por igual, no estaríamos asistiendo al baño de sangre que vemos hoy día. Hay expedientes oficiales que señalan que la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) protegió a Sinaloa. Los documentos lo dicen”.

Anabel cuenta que tuvo acceso a una carta que Los Zetas, otro de los poderosos cárteles mexicanos, enviaron a algunos generales del ejército. Según explica la periodista, el texto viene a decir: “No vamos a dejar que nos quiten el territorio para dárselo a otros. Si el Gobierno quiere combatir al narco, ok. Tenemos conciencia de que estamos metidos en algo ilegal. Pero hay que combatir a todos, sin excepción”.

A pesar de tener cómo comprobar la relación entre el PAN y el cártel de Sinaloa, Anabel Hernández todavía no tiene evidencias suficientes para explicarla. ¿Por qué Vicente Fox habría privilegiado a El Chapo y no a cualquier capo? Todavía no se sabe a ciencia cierta. Pero la periodista está segura de que la política de Felipe Calderón y su guerra al narcotráfico, que empezó en 2008, sólo hicieron crecer los índices de violencia en México.

Para ello, sí, Anabel tiene una explicación: “La guerra no es contra el narco, sino entre narcos, porque el Gobierno es parte de los cárteles. Por ello, las fuerzas de seguridad del Estado han perdido las nociones de derechos civiles y humanos, y pueden abusar tranquilamente de su autoridad”.

Ataques a informadores

En México, la impunidad ha propiciado que las amenazas de muerte contra periodistas y defensores de Derechos Humanos sean una constante; en lo que va de año 14 mujeres periodistas han sido agredidas y ningún caso ha sido resuelto, según informa Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC). Por otra parte, según el informe 2010 sobre el estado de la libertad de expresión en México, del Centro de Periodismo y Ética pública (CEPET), en este país cada dos días una comunicadora o comunicador fue agredido. En ese año se registraron 139 víctimas de las cuales al menos 18 (13%) fueron mujeres. En su informe, el CEPET señala que si bien la violencia generalizada impacta en el trabajo periodístico, en 33 de los 139 casos registrados, fueron señalados ejército, policías municipales, estatales, federales, jefes policíacos y escoltas personales.

Fuente: Diagonal

3 Responses to ““El Gobierno mexicano forma parte de los cárteles””

  1. Larrazábal, el Zar de los Casinos y la “desaparición” de Proceso en Monterrey:
    http://mariaisela-ecosdelibertad.blogspot.com/2011/09/larrazabal-el-zar-de-los-casinos-y-la.html

    Larrazábal, el Zar de los Casinos y la “desaparición” de Proceso
    Federico Arreola @FedericoArreola (http://twitter.com/#%21/FedericoArreola) 2011-09-13

    Leo en Proceso.com que la más reciente edición de Proceso ha “desaparecido” de Monterrey, Puebla, Durango y León. Seguramente alguno de los rufianes exhibidos por esa revista realizó comprar masivas para sacarla de la circulación. El clásico procedimiento de pretender tapar el sol con un dedo.

    El sitio web de Proceso dice: “En las cuatro regiones, la operación de compra del semanario se dio en circunstancias similares: personajes desconocidos para los voceadores preguntaban cuántos ejemplares tenían de la revista e inusualmente compraban la dotación completa”.
    Me consta que eso ocurrió en mi ciudad, Monterrey, ya que el domingo y el lunes inútilmente busqué la revista en algunos sitios, particularmente en el aeropuerto. Pregunté por la publicación y me dijeron que alguien se había llevado todos los ejemplares.

    ¿Algún sospechoso? Lo hay, sin duda: Juan José Rojas Cardona, el Zar de los Casinos, muy amigo del presidente municipal de Monterrey, Fernando Larrazábal y, a juzgar por una foto que Proceso presenta en sus páginas interiores, también cercano al cardenal Norberto Rivera Carrera; al arzobispo Emilio Berlié Belunzarán; a Iván Garza Téllez, director del Registro Nacional de Miembros del PAN, y al senador panista Rodolfo Dorador Pérez Gavilán.

    Por sus relaciones con el Zar de los Casinos, que son más que amistosas si nos atenemos al dinero que su hermano Jonás recibía de directivos de casas de juego, el PAN ha solicitado al alcalde regiomontano que pida licencia a su cargo para que se le investigue.

    Pero Larrazábal, asesorado por Diego Fernández de Cevallos, el gran defensor de forajidos que milita en el PAN, ha decidido no rebelarse, no pedir licencia y organizar una defensa política y mediática en la que, seguramente, ha invertido ya una enorme cantidad de dinero.

    Se sabe (anoche trascendió en Twitter) que Fernando Larrazábal contrató como su estratega en comunicación a Ramón Alberto Garza, actual director de Reporte Índigo, exdirector editorial de Reforma y El Norte y exvicepresidente en Televisa. La tarde del lunes Garza y Larrazábal llegaron juntos, procedentes de Monterrey, al Distrito Federal donde buscaron apoyos para su causa. No es de sorprender, entonces, que Reporte Índigo haya dedicado su última edición a defender al cuestionado presidente municipal.

    Por lo demás, no hay evidencia de tratos “raros” entre Larrazábal y los directivos del Grupo Multimedios, editor de los diario Milenio y que en Monterrey controla uno de los principales canales de televisión y es líder en la radio. Pero de que Milenio, sus canales de televisión y sus estaciones de radio, de pronto, pasaron de la crítica objetiva y dura al alcalde de Monterrey a la defensa apasionada de tal personaje, es un hecho.

    En qué problema está metido el PAN, que cada día que pasa sin que Fernando Larrazábal pida licencia se desprestigia más, sobre todo porque el alcalde de Monterrey fue nombrado coordinador de su precampaña en Nuevo León por Ernesto Cordero, el precandidato presidencial al que apoya Felipe Calderón.

    Los priistas de Nuevo León, por su parte, están felices deseando que Larrazábal se quede en su puesto hasta el final del período, ya que “si nos quitan la piñata, a quién le vamos a pegar”, como me dijo anoche uno de ellos.
    http://sdpnoticias.com/columna/4734/Larrazabal_el_Zar_de_los_Casinos_y_la_desaparicion_de_Proceso

    • El Zar de los Casinos, socio del PAN : http://mariaisela-ecosdelibertad.blogspot.com/2011/09/el-zar-de-los-casinos-socio-del-pan.html
      El Zar de los Casinos, socio del PAN

      Álvaro Delgado
      13 de septiembre de 2011
      MEXICO, D.F. (apro).- La revista Proceso publica esta semana una fotografía de inobjetable calibre periodístico: Juan José Rojas Cardona, “El zar de los casinos”, posa junto al cardenal Norberto Rivera, máximo jerarca de la Iglesia católica en México, y a un grupo de panistas encabezados por el senador Rodolfo Dorador, un político incondicional de Felipe Calderón y Gustavo Madero.
      La imagen es simbólica: El poder económico corrupto y corruptor de Rojas Cardona, dueño de numerosos casinos de lujo en México, en connivencia con el poder de la Iglesia católica que encarna Norberto Rivera y el poder político que representa el senador Dorador, coordinador de la campaña de Madero a la presidencia del Partido Acción Nacional (PAN).
      En la fotografía, publicada en páginas interiores del semanario, aparece otro alto jerarca del clero, el arzobispo de Mérida, Emilio Berlié –afamado por haber sido capellán de los Arellano Félix, líderes del cártel de Tijuana–, y junto a él está Arturo Rojas Cardona –hermano de Juan José–, a cuyo nombre están los permisos de la Secretaría de Gobernación para operar casas de juego y también numerosos empresas.
      Forman parte del elenco que posó para la foto, además, otros tres panistas: Iván Paul Garza Téllez, director del Registro Nacional de Miembros (RNM), el padrón electoral del PAN –un instrumento estratégico para la elección de dirigentes y candidatos–; José Serrano Montoya, socio de los Rojas Cardona y su operador político, y David Aguilar Romero, vocero de Ricardo Sheffield, alcalde de León, Guanajuato.
      Sheffield debe saber de la relación de Aguilar Romero con “El zar de los casinos”, y si no lo sabe es peor, sobre todo luego de que el periodista Arnoldo Cuéllar reveló en el portal guanajuatense Zona Franca que asistió a una cena en apoyo a Miguel Márquez, el precandidato de Juan Manuel Oliva a la candidatura del PAN a la gubernatura, a pesar de que su jefe respalda a Josefina Vázquez Mota.
      La relación no es fortuita, porque la mecánica de Rojas Cardona es colocar a sus personeros en partidos y gobiernos para hacerles “regalitos” que luego deben pagar a través, por ejemplo, de los permisos para instalar casas de juego.
      Madero asegura, por su parte, no conocer la liga de Rojas Cardona con Garza Téllez, a quien nombró encargado del padrón del PAN por la amistad que tiene con su padre, según declaró a este reportero a través de Raúl Reynoso, su vocero, y no porque haya financiado su campaña por la presidencia del PAN.
      Como se publica en Proceso esta semana, entre los panistas de la cúpula se sabe que Madero recibió apoyo económico y en especie de los Rojas Cardona, por lo menos el préstamo de un avión, vehículos y diseño de su propaganda de campaña por Tango Publicidad y Medios México, S.A. de C.V., cuyo accionista mayoritario es Gerardo Alberto Rojas Cardona, que posee 99 de las 100 acciones, y el minoritario –con una sola acción– es el panista José Serrano, operador clave del clan en la política nacional.
      Junto con Serrano, quien es propietario de la empresa Latin Power Music –que representa a grupos musicales y de producción de videos–, los Rojas Cardona han financiado al alcalde de Monterrey, Fernando Larrazábal, y a su antecesor, Adalberto Madero, y de San Nicolás de los Garza, Zeferino Salgador Almaguer, actual delegado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).
      Pero, también, han recibido favores de los Rojas Cardona los senadores Guillermo Anaya Llamas, compadre de Calderón, y Ulises Ramírez, allegado también a éste, así como Francisco García Cabeza de Vaca, exalcalde de Reynosa, Tamaulipas, y actual director de la Comisión Reguladora de la Tenencia de la Tierra (Corett).
      Es obvio que la entrega de dinero a estos panistas producto del juego no es gratuito y eso debe ser parte de la investigación que deberá hacerse en el caso de Larrazábal, el alcalde regiomontano que rechazó la petición del PAN de solicitar licencia, pero también una indagación debe involucrar a políticos de todos los niveles y de todos los partidos que también han recibido dinero sucio.
      Lo que seguramente ocurrirá es que, en el mejor de los casos, Larrazábal será expulsado del PAN para sepultar el asunto y evitar que la ruta del dinero sucio llegue hasta Calderón y su campaña en 2006…

      Apuntes

      El 13 de septiembre de 2001 escribí un artículo sobre el ataque terrorista a Estados Unidos que titulé “El imperio no es inocente”. A una década de distancia sigo pensando lo mismo y, sólo por razones de espacio, comparto unos párrafos de ese artículo, que en Twiter transmitiré íntegro: “El espectáculo atroz producto de los atentados en Estados Unidos acredita, una vez más, que la irracionalidad humana no conoce límites y que el odio incita a la revancha. La guerra del nuevo milenio, es obvio, ya comenzó. Las miles de víctimas, por las que es preciso condolerse, serán ahora justificación del país más poderoso del planeta para reactivar la industria de guerra y catalizar su ansia de sangre contra el enemigo que le estaba haciendo falta al desaparecer el comunismo. Nada bueno han dejado las guerras a lo largo de la historia y nada positivo puede esperarse de la que ahora inicia, en respuesta a la bárbara carnicería del 11 de septiembre en Nueva York, Washington y Pittsburgh. Y lo deseable sería que, como postulaba el patriota cubano José Martí, las tumbas sean altares de la paz. Lamentablemente es manifiesto que no hay espacio para la cordura en Estados Unidos, cuyo gobierno ya ha hecho una virtual declaratoria de guerra a un enemigo de rostro hasta ahora difuso…”
      http://www.proceso.com.mx/?p=281270

      Comentarios: delgado@proceso.com.mx Twiter: @alvaro_delgado

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