Haití: de la tragedia a la catástrofe (Cómo ayudar, links a más info, imágenes desgarradoras)

por Pok

IMPORTANTE. Cómo ayudar a Haití (clic aquí)

Muertos por sismo Haití, entre 45 mil y 50 mil: Cruz Roja

Afp y Reuters
Publicado: 14/01/2010 08:50

Puerto Príncipe. La cifra de muertos por el sismo del martes en Haití podría estar entre 45 mil y 50 mil personas, mientras que otros 3 millones están heridos o han perdido sus viviendas, dijo el jueves un funcionario de alto rango de la Cruz Roja local.

“Nadie sabe con precisión, nadie puede confirmar una cifra.

Nuestra organización cree que entre 45 mil y 50 mil personas murieron. También creemos que hay unos 3 millones de personas afectadas en todo el país, ya sea heridos o que perdieron sus casas”, explicó Victor Jackson, coordinador nacional adjunto de la Cruz Roja en Haití.

Por otra parte, una organización benéfica con sede en Gran Bretaña reportó que hasta dos millones de niños pueden estar en riesgo tras el devastador terremoto en Haití.

La organización teme que muchos pequeños traumatizados y heridos estén lidiando solos en medio de la tragedia.


Haití: de la tragedia a la catástrofe

La Jornada

Puerto Príncipe, la capital de Haití, fue destruida en gran parte antenoche por un terremoto de siete grados en la escala de Richter. El objetivo “inimaginable” empleado por el presidente de ese país caribeño, René Préval, para calificar la catástrofe en curso, no parece exagerado: las primeras estimaciones indican que los muertos se cuentan por decenas de miles y que la cifra de damnificados puede ascender, según el Comité Internacional de la Cruz Roja, a millones de personas. Tales magnitudes resultan verosímiles, pues si el movimiento telúrico derribó edificaciones sólidas de la capital haitiana –como el palacio presidencial, la sede de la misión de la ONU, hospitales y escuelas–, es probable que haya arrasado, también, las viviendas más que precarias en las que se aglomeraba la gran mayoría de la población, en los cerros que rodean el centro de Puerto Príncipe.

*Todas las imágenes insertadas en este blog*

El hecho es que el fenómeno natural ha golpeado a un país con carencias y rezagos inadmisibles en el siglo XXI, afectado por la miseria, la insalubridad, la falta de infraestructura, el analfabetismo, la mortalidad materno-infantil, la prevalencia de sida, la emigración, la falta de desarrollo económico, la corrupción y la debilidad de sus estructuras institucionales. En tales circunstancias, la situación de tragedia del contexto social haitiano se convierte en multiplicador de las consecuencias catastróficas del sismo. Más allá de la brutal pérdida de vidas y de las lesiones sufridas por un número aún indeterminado de personas, de la destrucción de viviendas, de los pocos empleos, de instalaciones médicas y escolares y de los escasos bienes materiales, el terremoto coloca a la patria de Toussaint L’Ouverture en la perspectiva de sufrir un retroceso de más de 15 por ciento de su producto interno bruto, de acuerdo con una estimación emitida ayer por el Banco Mundial. Si a ello se agrega que el año antepasado la economía de Haití perdió un porcentaje similar como resultado del paso de huracanes y tormentas tropicales por su territorio, queda claro el tamaño del desastre.

El total desamparo de los haitianos en el momento presente debe llevar a la sociedad mexicana a realizar un esfuerzo –con todo y su situación propia, desfavorable y hasta grave– para hacer efectiva su solidaridad con esa desventurada nación hermana. Es obvio que toda la ayuda, monetaria y en especie, que Haití reciba del extranjero, resultará insuficiente para hacer frente a la catástrofe, y ese mismo hecho debe ser aliciente para llevar hasta donde se pueda el ejercicio de solidaridad de nuestro país, en el cual deben participar individuos, instituciones, empresas y organizaciones de todas clases.


Más allá de las tareas inmediatas de auxilio, la comunidad internacional, y en especial los gobiernos de Estados Unidos y Europa occidental, tienen ante sí el deber de asistir a Haití en la superación de una circunstancia económica, política y social que se debe, en parte, a las actitudes colonialistas y neocolonialistas de las naciones ricas. Se requiere, en este sentido, de un plan de rescate a fondo, sin regateos ni condicionamientos de dependencia política, para que el país más pobre del continente –y uno de los más pobres del mundo– consiga superar la catástrofe inmediata, pero también su trágica circunstancia de décadas y de siglos.

Nuestro papel en el trance haitiano

Pete Hallward (The Guardian, fragmentos)

Si verdaderamente queremos ayudar a este país devastado, debemos cesar los intentos de controlarlo y explotarlo.

Gran parte de la devastación causada por la más reciente y desastrosa calamidad que ha golpeado a Haití se comprende mejor como el resultado de una larga e infame secuencia de acontecimientos históricos causados por el hombre.

La extensión del actual desastre puede que no se conozca hasta dentro de varias semanas. Incluso reparaciones mínimas pueden tardar años en completarse, y el impacto a largo plazo es incalculable.

Sin embargo, lo que ya está bastante claro es que ese impacto será el resultado de un proceso histórico aún más largo de debilitamiento y empobrecimiento deliberado. Haití se suele describir rutinariamente como “el país más pobre del hemisferio occidental”. Esa pobreza es el legado directo del sistema de explotación colonial más brutal de la historia, agravado por decenios de sistemática opresión poscolonial.


La noble “comunidad internacional” que en estos momentos se prepara con gran estruendo para enviar su “ayuda humanitaria” a Haití es en gran parte responsable de la extensión del sufrimiento que ahora quiere aliviar. Desde la invasión y ocupación norteamericana de 1925, cada tentativa política seria de permitir que el pueblo haitiano pudiera pasar (en la frase del anterior presidente Aristide) “de la miseria absoluta a la pobreza digna”, ha sido bloqueado deliberada y violentamente por el gobierno de EEUU y algunos de sus aliados.

El propio gobierno de Aristide (elegido aproximadamente por el 75% del electorado) fue la última víctima de esa injerencia al ser derrocado en 2004 por un golpe patrocinado internacionalmente en el año 2004, que mató a varios miles de personas y dejó gran parte del país hundida en resentimiento. Las ONU ha mantenido en el país desde entonces una enorme y muy onerosa fuerza militar de pacificación.

Es exactamente esa pobreza e impotencia lo que explica la extensión del actual horror en Puerto Príncipe. Desde los últimos años de la década de los 70, un implacable asalto neoliberal a la economía agraria de Haití ha obligado a decenas de miles de pequeños agricultores a trasladarse a viviendas informales y deficientes, a menudo encaramadas en las faldas de barrancos deforestados.

Decenios de “ajuste” neoliberal e intervención neoimperial han despojado al país de cualquier porción significativa de capacidad para invertir en su pueblo o regular su economía.

“esa gente (…) fueron expulsados intencionadamente de las áreas rurales por políticas de ayuda y de comercio diseñadas específicamente con la intención de crear en las ciudades una fuerza de trabajo cautiva, y por lo tanto fácil de explotar; por definición se trata de gente que no cuenta con los medios para construir casas resistentes a los terremotos”.


Los mismos países que ahora alardean con el envío de ayuda de emergencia a Haití han votado sin embargo consistentemente, durante los últimos 5 años, contra cualquier extensión del mandato de la misión de la ONU más allá de sus objetivos estrictamente militares. Propuestas para desviar parte de de estas “inversiones” hacia programas para la reducción de la pobreza o el desarrollo agrario se han bloquedado, en consonancia con las pautas de largo plazo que siguen caracterizando la “ayuda” internacional.

Las mismas tormentas que mataron a tanta gente en 2008 golpearon a Cuba con la misma fuerza, pero aquí dejaron solamente 4 muertos. Cuba ha eludido los peores efectos de las “reforma” neoliberales y su gobierno conserva la capacidad de defender a su pueblo contra los desastres naturales. Si queremos seriamente ayudar a Haití a salir de su última crisis, deberíamos tomar en consideración esos resultados. Juntamente con el envío de ayuda de emergencia, deberíamos preguntarnos qué podemos hacer para favorecer el fortalecimiento de la autodeterminación del pueblo de Haití y sus instituciones públicas. Si queremos en serio ayudar, tenemos que dejar de intentar controlar el gobierno haitiano, pacificar a sus ciudadanos, y explotar su economía. Y luego tendremos que empezar a pagar al menos una parte del destrozo que ya hemos causado.

Traducido para Rebelión por José Luis Vivas

(Texto completo aquí)


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2 comentarios to “Haití: de la tragedia a la catástrofe (Cómo ayudar, links a más info, imágenes desgarradoras)”

  1. ¿Sabías que casualmente este año terminaba la “misión” de los cascos azules en Haití? Desgraciadamente y “gracias” al terremoto ya no será así ¿coincidencia? ¿teoría del shock?
    Por otra parte la reconstrucción de Haití será un lucrativo negocio.
    Saludos

  2. YO EH TRATADO DE AYUDAR Y SI EH APOYADO DEMASZIADO0O
    YO ADORO AYUDAR Y MAS A HAITI

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