México, en el gran laboratorio de pruebas de Monsanto

por Pok

México, en el gran laboratorio de pruebas de Monsanto

Audio del texto de Julio César Nieto Hernández quien es Químico por la Universidad Nacional Autónoma de México; jefe del Laboratorio de Investigación y Desarrollo en Plaguicidas y Nutrientes Vegetales de Ultraquimia Agrícola.

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Para quienes quieran leer el texto:

México, en el gran laboratorio de pruebas de Monsanto

Autor: Julio César Nieto Hernández

—¿Y éste de qué murió?

Tomó un litro de herbicida.

¿Es por el algodón?

—Sí, la cosecha se arruinó; no pudo pagar sus deudas.

Esta escena, que bien podría estar sacada de una historia de Juan Rulfo, es una realidad que acontece en India. Ante la escasa disponibilidad de la semilla convencional, los agricultores se ven obligados a comprar la semilla de algodón transgénico Bt que es cuatro veces más cara, a pesar de los bajos rendimientos y la calidad variable del algodón que se paga hasta en un 20 por ciento menos de su valor en el mercado. Sumando esto a la gran deuda que adquieren al comprar la semilla transgénica, en muchos casos los agricultores prefieren quitarse la vida al no poder pagar.


Los agricultores acogieron con gran esperanza al algodón transgénico Bt Bollgard al comienzo de su comercialización en la India, en junio de 2005. Teóricamente, usarían menor cantidad de pesticida en el cultivo, ya que la principal cualidad del algodón Bt era la de autoprotegerse contra los ataques del gusano americano de la cápsula, la principal plaga del algodón. Los anuncios de televisión mostraban animaciones de fuertes plantas de algodón esgrimiendo espadas y ahuyentando a los insectos.

Las primeras pruebas aprobadas en 1998 por el gobierno hindú funcionaron bien al principio. Los primeros meses las plagas estaban ausentes de los cultivos transgénicos y no se necesitó la aplicación de pesticidas. Luego comenzaron los problemas.

El algodón no se adaptó al clima: las plantas eran más pequeñas, los copos menos numerosos y más difíciles de recoger que los de campos sembrados convencionalmente. Al final de la temporada, los agricultores emplearon la misma cantidad de pesticida porque el algodón Bt atraía nuevas plagas que el algodón convencional no. Los ingresos de los agricultores de algodón Bt fueron un 8 por ciento inferiores respecto de los que cultivaron el algodón convencional.

El responsable de este escenario fue la empresa Mahyco Monsanto Biotech, una fusión de la multinacional Monsanto y Mahyco –proveedor hindú de semillas– quienes, tras la aprobación de 1998, ampliaron a mayor escala sus pruebas en 2000 aun con las demandas de diversas organizaciones civiles para que se verificara la inocuidad del producto.

A pesar de ello, Monsanto logró comercializar la semilla transgénica aludiendo en 2003 a un artículo publicado en la revista Science que determinaba que el algodón Bt era capaz de aumentar los rendimientos hasta un 88 por ciento. Después se descubriría que el artículo había sido elaborado en su mayoría con datos de Monsanto.

La empresa fue obligada por la Comisión para los Monopolios y Prácticas Restrictivas de Comercio del país asiático a disminuir el precio de su semilla transgénica, solución que no duraría mucho ya que de inmediato introdujo nuevas variedades que obtuvieron los mismos resultados. (seguir leyendo aquí)

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