Hoy Elecciones fraudulentas en Honduras

por Pok

“Fraude anunciado”

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Estamos en vísperas de la “Crónica de un fraude anunciado”: las elecciones en Honduras y la historia finaliza en que el 29 de noviembre tendrá lugar en Honduras un segundo golpe de Estado con la culminación de un proceso electoral viciado de origen. Convocado por una dictadura, sin el aval más que de EEUU, incumpliendo de forma grosera con el Acuerdo Guaymuras-Tegucigalpa-San José y ratificado por un Tribunal Electoral de magistrados inhabilitados. Todo para agradar. Los “magistrados” David Matamoros Batson y Enrique Ortez Sequeira, son a la vez diputados, y la empresa contratada para efectuar el cómputo electrónico es propiedad de un golpista llamado Arturo Corrales.

El Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe de Estado, que sigue luchando por la restitución de Zelaya y por la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, ha decido que no reconocerá las elecciones del 29 de noviembre ya que considera que se trata de un fraude que están organizando los golpistas para: “asegurar la imposición de uno de los representantes de la oligarquía golpista para dar continuidad a su proyecto antidemocrático y represor”.

El Frente considera que se trata de “unas elecciones impulsadas por un régimen de facto que reprime y atropella los derechos humanos y políticos de los ciudadanos y ciudadanas, que serían sólo una forma de validación de la dictadura de la oligarquía a nivel nacional e internacional, y un método para asegurar la continuación de un sistema que margina y explota a los sectores populares para garantizar los privilegios de unos pocos”.

También denuncia “la actitud cómplice del gobierno de Estados Unidos, que maniobró para dilatar la crisis y ahora muestra su verdadera intención de validar el régimen golpista y asegurar que el siguiente gobierno sea dócil a los intereses de las compañías transnacionales y su proyecto de control regional. Por ello, consideramos correcta la decisión del Presidente Manuel Zelaya de declarar fracasado el Acuerdo de Tegucigalpa que forma parte de la estrategia estadounidense de dilatar su restitución para validar el proceso electoral”.

Es muy posible que el resultado de estas elecciones fraudulentas no sea reconocido por ninguna de las instituciones democráticas internacionales como la ONU, la OEA, el SICA, UNASUR o el ALBA, aunque algunos países integrantes de estas como EEUU, Israel, Panamá, México, Colombia o Perú si podrían cometer el error de hacerlo.

Ya decía que Obama mostró su verdadero rostro y desperdició una ocasión para demostrar verdadero apego a la democracia. Hilary Clinton, por el contrario, encabezó la oleada conservadora que bajo un disfraz de nuevo hace perdurar lo de siempre.

De pasada, le dieron un golpe irreversible a la OEA que agotó todas su posibilidades y demostró que está atada de manos a la hora de revertir una situación de violencia. Víctima número uno la democracia, y daño colateral José Miguel Insulza, que actuó muy inteligentemente pero no logró nada concreto.

Vendrán los resultados electorales y las nuevas justificaciones, pero ya queda claro que este capítulo se cierra como una derrota a la voluntad popular y un triunfo de la hipocresía y la manipulación. Es de esperar que el próximo sea el de las movilizaciones y la lucha por una Constituyente, ahora si única salida viable a la crisis de ingobernabilidad que se anuncia en Honduras y, por extensión, a todo el Continente.

Fuente: Rebelión

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