Medicinas que enferman: Tamiflu y Gardacil

por Pok

El título del post es para atraer su atención ya que estos datos no son muy conocidos, la TV y radio muchas veces los ignoran o si hablan de ellos es de refilón, no ahondan porque a las compañías que los producen no les conviene, mientras que esta información se va quedando en algún rincón de diarios y revistas que sí los señalan pero que por desgracia no son tan leídos.

Alta tasa de efectos secundarios en niños que recibieron Tamiflu contra la gripe A

El Mundo y Rebelión

El 53% de los niños de tres escuelas londinenses que fueron tratados con Tamiflu como medida preventiva frente a la gripe A sufrieron uno o más efectos secundarios, principalmente náuseas y pesadillas, según un informe oficial difundido este jueves por las autoridades sanitarias británicas.

El estudio, elaborado por la Agencia de Protección de la Salud (HPA) del Reino Unido, analiza los datos correspondientes a 103 niños, a 85 de los cuales se les administró este fármaco por profilaxis después de que un compañero contrajera la gripe A.

De estos 85 niños, 45 experimentaron uno o varios efectos secundarios, siendo las náuseas el más habitual, seguido de dolores de estómago, vómitos, calambres y problemas de sueño.

El 18% de los que recibieron el tratamiento experimentó también “efectos secundarios neuropsiquiátricos”, como mala concentración, incapacidad para pensar con claridad, insomnio, mareos, confusión, pesadillas y “comportamientos extraños”, según lo definió la HPA.

El estudio, al que se puede acceder a través de la publicación ‘Eurosurveillance’, fue realizado entre los meses de abril y mayo, antes de que el Gobierno británico decidiera suspender el uso preventivo del Tamiflu frente a la gripe A.

En la actualidad, sólo aquellas personas diagnosticadas con la enfermedad o que presentan claros síntomas de haber contraído el virus son recetados con Tamiflu en el Reino Unido, el tercer país en número de contagios por detrás de Estados Unidos y México.

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Manipulan diagnósticos de crisis presentadas después de la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano

Miguel Jara

En febrero de 2009 se conoció en España de casos de “daños colaterales” ocurridos después de la aplicación de la Vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH). El Ministerio de Sanidad y Consumo ordenaba la “suspensión temporal” de un lote de vacunas contra el VPH de la marca Gardasil -fabricadas por el laboratorio Merck- tras conocerse la existencia de dos casos de efectos adversos en niñas en Valencia. Carla y Raquel, las muchachas afectadas, pusieron nombre a la desgracia. Sus constantes recaídas dentro del Hospital Clínico de Valencia, con idas y venidas a la Unidad de Vigilancia Intensiva (Unidad de Terapia Intensiva, como la conocemos en México) del centro que duraron semanas, consiguieron poner de manifiesto las incoherencias de la implantación de la vacuna.

A finales de abril, dos meses y medio después, se realizó un foro en Francia que reunió a expertos internacionales que afirmaron que los problemas de salud que sufrían las dos niñas de Valencia no estaban relacionados con la vacuna. Los ponentes sugirieron que las menores habían sufrido un “Síndrome de Conversión”, algo así como la histórica histeria. Vaya que las chicas o estaban locas o se lo hicieron. La noticia fue reproducida por muchos medios de comunicación y en cierto modo ese hito significó el “cierre del caso”. Pero lo que no recogió la prensa como debía fue que la convocatoria francesa estuvo patrocinada por las multinacionales farmacéuticas que fabrican las dos marcas de vacunas contra el VPH. Así lo hizo Pilar G. del Burgo en el diario Información de Alicante. Sólo había que ver la página web de la Fundación Mérieux, organizadora del evento científico, para comprobar que entre sus socios financieros se encuentran Sanofi Pasteur MSD y GlaxoSmithKline, además de otros laboratorios e instituciones dedicadas a la vacunación masiva y sistemática. Prácticamente al alimón el Ministerio de Sanidad daba carpetazo al asunto.

Gracias al trabajo del Centro de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS) nos enteramos de algunas contradicciones interesantes:

La aireada conclusión del denominado “Congreso de expertos” celebrado en Lyon y pagado por los laboratorios que fabrican los dos tipos de vacuna comercializados en España, que las dos niñas padecían una histeria de conversión o convulsiones de tipo psicógeno, nos hizo revisar la literatura científica para saber si había algún tipo de prueba o determinación que pudiera diferenciar una convulsión psicógena de una orgánica. La consulta de Harrison’s, Principles of Internal Medicine, 17h Edition, en su p. 2506, nos aclara que a veces es difícil distinguir las convulsiones orgánicas sobre todo las crisis parciales complejas que provienen del lóbulo frontal de las psicógenas, porque incluso pueden cursar con los Electroencefralogramas convencionales normales. Recomienda la determinación de la prolactina sérica que aumenta durante los 30 minutos post crisis convulsiva mientras que las psicógenas no lo hacen. (Autor del capítulo Daniel H. Lowenstein)”, escribe Carme Valls-Llobet.

Shah AK et al confirmaron esta afirmación en 2002,

demostrando que las crisis orgánicas se asociaban a un incremento de la prolactina del doble del basal, con un valor predictivo de esta determinación de un 96 % en caso de ser positiva. Por lo que hemos podido saber, las niñas de Valencia aumentaban más del doble los niveles de prolactina después de la convulsión. Por lo tanto se trata de convulsiones orgánicas y no psicógenas o histéricas, que se iniciaron después de la segunda dosis de vacuna VPH.

La medicina basada en la evidencia puede ayudar a hacer diagnósticos y dejar de lado las opiniones más o menos interesadas. El diagnóstico de histeria cuando no se sabe qué decir ni diagnosticar nos retrotrae a períodos oscurantistas a los que no deberíamos volver en el siglo XXI, y menos para diagnosticar a niñas y mujeres.

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