Mas del negocio de las guarderías y la protesta de los padres de los niños fallecidos

por Pok

PoKaMa: Antes de poner el siguiente artículo quiero comentar algo: ¿Por qué seguimos con la cultura de “después del niño ahogado tapar el pozo”? ¿por qué los padres de los niños no protestaron desde antes por tener que dejar a sus hijos en esas bodegas acondicionadas por guarderías? ¿por qué los padres de los niños en otras guarderías en similares condiciones no protestan desde ahora? y no solo con respecto a las guarderías, ¿por qué no salir y protestar contra todo lo que vemos que está mal? ¿por qué criticamos a los maestros que protestan por la ACE y la privatización implícita de la educación  que esa ley conlleva? ¿por qué criticamos a los mineros o a los indígenas que luchan por sus derechos? ¿por qué criticamos a quienes se plantan en el Paseo de la Reforma por defender sus votos? A caso no vemos que son luchas de todo el pueblo por la opresión de un grupo de gangsters que se hacen pasar por gobernantes. Estando las cosas como están tendríamos que salir todos a las calles y protestar y no esperar al 5 de julio y pretender con votos nulos o en blanco que estos mafiosos cambien su postura, no la cambiarán mientras nos vean tan indolentes, no la cambiarán, definitivamente tenemos que sacarlos.

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Embodegar niños, buen negocio

Miguel Ángel Granados Chapa
Proceso

Meter a 200 niños en una bodega, como si fueran papelería o placas de circulación vehicular, es un buen negocio para todos. O para casi todos. Lo es para el Instituto Mexicano del Seguro Social, que se ahorra más de 3 mil pesos por cada niño embodegado. Lo es para el concesionario de la operación, que asegura recibir un pago de 2 mil 500 pesos por cada niño que guarda en la bodega, es decir, medio millón de pesos al mes. Y, digámoslo sin ningún ánimo de humor negro, porque la gravedad del asunto impide siquiera ironizar con él, para los agentes de servicios funerarios de Hermosillo, que el fin de semana pasado tuvieron que atender 44 sepelios, para pagar cada uno de los cuales las familias respectivas dispusieron de 150 mil pesos.

En esa cifra, también hay que decirlo crudamente, tasó el IMSS la vida de cada una de las víctimas del crimen colectivo ocurrido en la guardería ABC. Y a ese precio se reducirán sus erogaciones si no hay acciones civiles que hagan pagar al órgano de la seguridad social federal indemnizaciones a los deudos por la suprema irresponsabilidad en que incurrió de principio a fin en este caso, desde que subrogó el servicio de guardería hasta que a finales de mayo avaló el funcionamiento de un sistema de prevención cuya ausencia real quedó trágicamente demostrada el 5 de junio.

(PoKaMa: Con todo respeto a don Miguel Ángel, ¿por qué solo hablar de indemnizaciones? se pide una investigación, deben renunciar los responsables y en su caso purgar condenas de cárcel y/o no volver a tener cargos públicos)

El esfuerzo de examinar con racionalidad esa larga cadena de favoritismos y descuidos criminales se estrella contra la indignación que causa la muerte de 44 muchachitos, desde recién nacidos hasta apenas unos meses de edad. Todo es repugnante, todo se cifra en sólo la gana de hacer negocio, no en el afán de prestar un servicio. Con claro abandono de sus responsabilidades, que nacen del carácter tripartido de su financiamiento, el IMSS resolvió en el sexenio pasado no construir una guardería más. Sólo mantiene 142 atendidas por su propio personal, y en cambio ha subrogado una cantidad 10 veces mayor: mil 420, de las que 88 están en Sonora. La que se quemó, la ABC, fue subrogada en 2001, en la primera tanda de las ofrecidas por el gobierno de Vicente Fox a los particulares, acaso como parte de su política de que cada mexicano tuviera tele, vocho y changarro. (seguir leyendo en Resiste Acapulco)

Una manta con 46 dibujos de ángeles con los nombres de los niños fallecidos fue desplegada durante la marcha en la capital sonorense. Foto Ulises Gutiérrez

Una manta con 46 dibujos de ángeles con los nombres de los niños fallecidos fue desplegada durante la marcha en la capital sonorense. Foto Ulises Gutiérrez

Como el dolor, cala hondo el vocerío de los deudos de los niños muertos en Hermosillo

Arturo Cano
Enviado (La Jornada)

Marchan para exigir justicia; encuentran cerradas las puertas del Palacio de Gobierno

Hermosillo, Son., 13 de junio. Pues que le pese al señor arzobispo emérito, pero el dolor es odio. Cuarenta y seis banderas blancas, una por cada víctima del incendio en la guardería subrogada ABC, se plantan frente al portón cerrado del Palacio de Gobierno. ¡Aquí están, vean a los que acabaron!, gritan padres y madres, tías y hermanitos que alzan las fotos de sus niños muertos. Y entonces se hace la gritería, un coro desordenado de voces que se amotinan, se apretujan y calan hondo, como el dolor. ¡Gobierno culero! ¡Mentirosos! ¡Desgraciados! ¡Vamos a traer antorchas en lugar de banderas!

Proscritos de la marcha donde familiares de los niños muertos y ciudadanos en general exigen justicia, algunos políticos sonorenses hacen presencia mediante el reparto discreto de un volante, que un par de días antes publicaron como desplegado en los diarios locales. Se tituló: No permitamos que el dolor se convierta en odio, y la primera firma era del arzobispo emérito Carlos Quintero Arce.

Dirigentes de organizaciones agropecuarias y sindicales acompañaron al arzobispo en ese peculiar desplegado, algunas de cuyas líneas podrían ser suscritas por organizaciones no gubernamentales adversas a las políticas sanitarias del calderonismo. Véase el párrafo siguiente:

Todos coincidimos en que la tragedia no se debe volver a repetir. Para evitarlo se exige corregir los males estructurales que nos han llevado a admitir un sistema económico basado en el costo-beneficio, mismo que rige el diseño de las políticas de subrogación del IMSS en la operación de guarderías.

El mismo día de la publicación, el gobernador Eduardo Bours aludía en un discurso a la desgracia de los servicios subrogados, en ese juego de papa caliente que practica con la Federación.

El documento, firmado por el jerarca católico y organizaciones filopriístas, nada dice de presuntas responsabilidades de los gobiernos estatal o municipal, y sí en cambio subraya que desde 2000, cuando el PAN llegó al gobierno federal, se duplicó el número de guarderías subrogadas y se redujo el costo por niño en 65 por ciento.

La tragedia, sigue el texto, debe servir para corregir fallas, lo cual nos permitirá convertir el dolor en esperanza y aislar a los que quieren traducirlo en odio.

Y aquí están los aislados, miles de ciudadanos que marchan de blanco y sin mayores armas de análisis que el rencor de clase y su impotencia que reparte culpas por igual en los tres niveles de gobierno: Que quede bien claro. Los funcionarios federales, estatales y municipales que solaparon irregularidades en la guardería no son mis hijos. Atentamente: La Chingada.

También tienen lo suyo, claro, para Felipe Calderón: Haiga sido como haiga sido, mataron a nuestros hijos. Aunque son más directos e insistentes con el gobernador: ¡Que renuncie!

Bours y el siguiente nivel

La madre de Santiago de Jesús Zavala Lemas, de dos años de edad, no puede aún sacar a la calle su dolor ni su odio. Está aquí su tía, con la foto del pequeño y una historia atragantada de lágrimas: Mi cuñado entró a buscarlo en los escombros. Lo buscamos en cinco hospitales, dos veces en cada uno, y en la funeraria. Lo fuimos a hallar a las tres de la mañana en el forense. ¿Culpas? Todos, todos son responsables.

Entre esos todos se cuentan los políticos en campaña, impedidos de hacer proselitismo al menos en la capital del estado, donde residen 37 por ciento de los electores. Ninguno se atreve a hacer campaña en esta ciudad. Ni la harán, aquí las campañas se acabaron el día del incendio, afirma un analista local.

Quedan, sin embargo, miles de pendones y anuncios espectaculares como testimonio de una contienda cantada en favor del PRI, según las encuestas.

Ahí está el candidato que se presenta como 100% vaquero, Alfonso Elías, cuya principal oferta es honrar el legado del actual gobernador. Su lema de campaña es una sustanciosa frase metida en una flecha que apunta arriba a la derecha: Sonora al siguiente nivel.

Los marchistas aislados no la dejan escapar y preguntan en una manta: Bours, ¿este es el siguiente nivel?

“Gobernar es jugar Monopoly entre primos”

Frente a los boquetes que hicieron ciudadanos heroicos –con una camioneta y las herramientas que hallaron–, frente a las bodegas humeadas, frente al galerón que hacía las veces de guardería, sólo quedan vallas metálicas, cinta amarilla de la policía y un triste árbol rodeado de veladoras. Los arreglos florales que vecinos y dolientes dejaron aquí se han marchitado, y en el tronco medio seco lo más vivo es un pedazo de papel, la foto de una de las pequeñas muertas.

El policía de guardia accede sin problemas a retirar la foto para mirar el reverso y descubrir que esa sonrisa era de Malenita Millán García.

A unos pasos están las dos bodegas. La mitad de una, y eso es lo único que indica que funcionaba como guardería, está pintada de varios colores. El techo de dos aguas es de lámina. Durante ocho años funcionó con unos pegostes espantosos construidos sobre la banqueta, para sostener los tinacos, los equipos de aire acondicionado y el tanque de gas. Quizá ese detalle esté entre las irregularidades graves que la Procuraduría General de la República tardó una semana en señalar.

En los blogs que han creado los hermosillenses indignados, en los comentarios al pie de las notas de los diarios locales, los marchistas han ido aprendiendo los datos que repiten en las calles, una vez que los 40 grados centígrados del día han dado paso a una noche menos ardiente. Que Marcia Gómez del Campo Tonella, una de las dueñas de la guardería, es pariente del industrial Félix Tonella, además de guardar parentesco con Margarita Zavala Gómez del Campo, esposa del Presidente, y además sobrina del hermosillense Roberto Gómez del Campo Laborín, quien también es tío de Lourdes Laborín, esposa del gobernador de Sonora. Que otra de las propietarias de la guardería, Sandra Téllez, es esposa del renunciante subsecretario de Ganadería estatal, Alfonso Escalante, además de sobrina de Bours. Y así por el estilo. Los marchistas sacan sus conclusiones y las ponen en un cartel: “Gobernar es Monopoly jugado entre primos”.

Las más recientes declaraciones del representante de los dueños de la ABC y otras guarderías no ha hecho sino encabritar más a los deudos: Se hacían ricos con las vidas de nuestros hijos y ahora se presentan como víctimas. ¡Son una bola de cabrones!, grita una de las familiares en el mitin.

La indemnización, casi una mentada

Pese a las múltiples ofertas federales y estatales de apoyo a las familias (por ejemplo, los 155 mil pesos por niño muerto y 234 mil por herido anunciados por el director del IMSS, Daniel Karam), parece que no hay dinero que alcance. El gobierno del estado, por conducto del DIF, ha abierto cuentas bancarias a nombre de los menores heridos y esos recursos irán directamente a los padres, dice. Eso está muy mal, los gobiernos deberían hacerse cargo de todo, dice María Oviedo, quien sin embargo no guarda muchas esperanzas: Hasta vino el Presidente. ¿Y qué? Seguimos igual.

Catalina Soto, de una comisión de derechos humanos, lee testimonios de los padres y un manifiesto que condensa las demandas de los marchistas: de la atención para los lesionados en un hospital californiano al fin de la subrogación del servicio de guarderías. La oyen a medias, porque en cuanto se extiende le comienzan a lanzar improperios. Les suena a política.

Abraham Fraijo tarda en que le hagan caso. Sólo cuando suben las bocinas y se alcanza a oír que es padre de una de las niñas fallecidas le brindan aplausos: Se burlan de nosotros, nos visitan para ofrecernos 150 mil pesos; es casi una mentada, dice.

Abraham muestra la foto de su hijita y rompe a llorar: era mi changa apestosa, y nunca me va a volver a abrazar, nunca me va a volver a besar. Exijo que se hagan responsables de lo que hicieron.

Finalmente, luego de los chingados y los sombrerazos, se impone un grito único: ¡Justicia! ¡Justicia!.

Tenemos odio hacia los culpables, dice todavía una manta por ahí. Pero quizás el camino para que el dolor no se convierta en odio, como quiere el arzobispo, es que se convierta en justicia.

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Más información de este tema y otros en Resiste Acapulco

One Comment to “Mas del negocio de las guarderías y la protesta de los padres de los niños fallecidos”

  1. Aunque Televisa y Tvazteca intenten minimizar la tragedia, Con el pretexto de que ya se politizo.
    A mi no me engañan y me uno al los familiares y pueblo indignado y adolorido, No estan solos.
    Por todo mexico hay gente que ya no la engañan, con una novela o partido de futbol mediocre.
    No se rindan Sonorenses, uds son mas y mas grandes que sus gobernantes corruptos.
    Desde aca cuenten con nuestro apoyo moral.

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