No atienden a familiares de fallecido de Influenza ¿No que es muy grave?

por Pok

¿No que es muy grave?

Dos semanas después de la primera muerte por gripe porcina las familias de la víctimas no han recibido medicamentos y las autoridades mexicanas enfrentan cada vez más escepticismo ante la respuesta por el brote de gripe porcina en el país

A pesar del presupuesto anual de más de 5.000 millones de dólares, el secretario de Salud dijo el lunes que su dependencia no ha tenido los recursos para visitar a las familias de las víctimas mortales, lo que significa que los médicos no han comenzado el tratamiento para la población más expuesta a la gripe y que por lo tanto es más propensa a diseminarla.

También significa que los investigadores médicos desconocen cómo se infectaron las víctimas, algo sumamente importante para entender cómo empezó la epidemia y cómo se puede controlar.

Los funcionarios de salud extranjeros evitaron hacer críticas a la respuesta de México y argumentaron que prefieren esperar hasta que surjan más detalles, pero los mexicanos ya comienzan a cuestionar la imagen que el gobierno ha dado de que tiene la crisis bajo control.

“No se ha visto ninguna entrevista con los enfermos”, dijo Edgar Rocha, un mensajero de paquetería de 28 años. “Al gobierno ya no se le cree. Si realmente es una crisis, todos los hospitales deben estar en cuarentena.

Si realmente es una crisis deben de paralizar el país”.

Las consecuencias políticas pueden ser serias. China fue muy criticada durante el brote de gripe aviar pues no presentó información detallada sobre la enfermedad, lo que ocasionó más rumores y temor.

México tiene ya un antecedente de respuestas poco oportunas ante el catastrófico terremoto de 1985.

En su conferencia de prensa del lunes el secretario de Salud José Angel Córdova tuvo una respuesta defensiva cuando se le preguntó por qué había llevado tanto tiempo identificar el brote, tratar de contenerlo y proporcionar información.

“Nunca hemos tenido este tipo de epidemia en el mundo”, dijo en inglés. “Esta es la primera vez que vemos este tipo de virus”.

En el pueblo de Xonacatlán, al oeste de la Ciudad de Mexico, Antonia Cortés Borbolla dijo a The Associated Press que nadie le ha proporcionado medicamentos desde que su esposo muriera por gripe porcina.

Las autoridades de salud tampoco han inspeccionado su casa ni le han preguntado cómo fue que su esposo pudo contagiarse. Sus vecinos tienen cerdos, pero tampoco a ellos les han hecho pruebas.

Córdova reconoció que ese caso no es el único.

“No a todos se les ha dado medicamento… porque no tenemos todavía suficiente personal para la detección de todas las gentes que necesitan ser atendidas”, dijo.

Córdova señaló que no se podía dar información sobre las víctimas por ser confidencial, pero cuando le pidieron que al menos señalara quienes eran hombres y quienes eran mujeres dijo que no contaba con la información.

El secretario prometió emitir un informe estadístico que aún está en preparación.

El gobierno reconoció que el brote de gripe porcina comenzó el 12 de abril, la fecha que se había ligado al primer caso. Aunque Córdova confirmó el lunes que un niño de 4 años fue parte de un brote en el este del estado de Veracruz que comenzó en febrero.

Pero aún ahora los enfermos enfrentan dificultades para recibir atención. José Isaac Cepeda dijo que dos hospitales le habían negado la atención medica a pesar de que presentaba diarrea y dolores de las articulaciones.

El primero lo rechazó porque no estaba registrado en el Seguro Social y el segundo porque estaban demasiado ocupados.

A Elías Camacho, un chofer de 31 años que presentaba varios síntomas, le pidieron salir de una ambulancia del gobierno porque podría ser contagioso.

(AP) El Mañana (diario de Tamaulipas)

Fragmentos de la nota de Xonacatlán en MSNBC

Xonacatlan, Mex. El albañil de 39 años enfermó hace dos semanas y fue uno de los primeros mexicanos de morir de influenza porcina. Pero ningún trabajador sanitario ha venido a su casa fuera de la ciudad de México para ofrecer medicinas o para preguntar a cerca de los cerdos del vecino.

De hecho, la viuda de Gerardo dijo que nadie le había dicho que su esposo murió de influenza porcino, hasta que Associated Press le informó que el caso había sido confirmado por el director del hospital donde él estuvo la última semana.

La experiencia de la familia levanta preguntas de preocupación a cerca de la respuesta de México a la epidemia y uno de sus más grandes misterios: ¿Por qué la enfermedad está matando gente en México, pero no en otros lugares?

No sé qué pensar”, dice Antonia Cortes Borbolla el domingo, enjugándose las lagrimas en su casa de madera y ladrillos de dos habitaciones, que compartía con su esposo y sus tres hijos adolescentes en este pueblo rural de 18,000 habitantes localizado a 40 millas de la ciudad de México.

Sus vecinos, tres de los cuales crían cerdos en sus patios, dicen maldiciones contra los funcionarios de salud ante la falta de medicamentos para proteger los que viven más cercanos  a la victima de la influenza porcina.

“No saben que es lo que sigue” Dice Sandra Estrada de la familia del hombre muerto “¿si fue influenza porcina, porque no han tomado medidas para proteger a la familia?

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El presidente Calderón anunció un decreto de emergencia este sábado, autorizando a los trabajadores del sector salud a aislar pacientes, entrar y buscar en sus casas para combatir esta influenza.

Pero ningún esfuerzo se ha hecho con la familia Leyva. Su viuda dice que ha sido cuestionada muy poco y ella ha dicho aun menos desde la muerte de su esposo el 20 de abril.

(…)

Expertos sobre epidemias sugieren que los funcionarios de salud que mexicanos sean más proactivos en la búsqueda de la gente que entró en contacto con las víctimas, y en la insistencia de que tomen medicinas antivirales para prevenir la extensión de contagio.

No importa si los pacientes sobrevivieron o murieron, deberían ofrecer a sus familias antibióticos profilácticos” dijo el Doctor Richard Wenzel, ex presidente de la Sociedad Internacional para Enfermedades Infecciosas. “Así debería de ser en todos lados. Y si tienen problemas consiguiendo la medicina, pues deberían pedirla. “

Mientras tanto, Antonia Cortes lucha más que nunca para sobrevivir. Sin su marido, su único ingreso es el de la pequeña tienda en su casa donde ella vende dulces y refrescos. Dice que las ventas son bajas porque sus vecinos temen que ella pudiera tener la influenza porcina y se mantienen alejados.

“Duermo sobre el mismo colchón bajo las mismas sabanas que mi marido usó. ¿De qué contagio hablan ellos? “Ella dijo. ” No quiero a nadie señalándome, como unos que dicen ‘ los Leyva Corteses tiene el virus.”

(Leer nota completa en MSNBC)

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