La crisis alimentaria; ¿es provocada deliberadamente?

por Pok

Ha empezado, a nivel mundial, una crisis de alimentos desde hace algún tiempo y ahora es cuando más se esta hablando de ella y por desgracia parece que será duradera, varios años, pero, ¿qué la origina? ¿porqué se han encarecido los alimentos? ¿no hay suficiente producción de ellos? ¿qué hay en el fondo?

No hay escasez de alimentos ya que incluso estamos destinando alimentos para producir biocombustibles, y se han encarecido precisamente por lo anterior. Pero ¿porqué producir etanol si hay otras alternativas energéticas que no provocarían una crisis de alimentos? Creo que la respuesta está en lo siguiente; Corporaciones como Monsanto (controla el 90% del mercado), Syngenta, Dupont, Bayer, Dow y Basf y otras, han patentado sus nuevos productos transgénicos (organismos modificados geneticamente ‘OMG’) y continúan modificando muchos más aunque un buen sector de la sociedad mundial tiene desconfianza de los efectos de consumir los OMG y sin embargo sin saberlo ya los estamos consumiendo desde hace varios años y esto va en aumento, con la actual crisis pedirán que entren más transgénicos (ver Link 1 y ver Link 2), y es lo que quieren estas grandes compañías que los producen y es ahí donde esta la crisis alimentaria y no les importa provocar problemas a la gente porque es algo que les beneficia, porque al usar los transgénicos para producir biocombustible tendrán más ganancias que solo usándolos como alimentos.

Pero ahí no termina todo, en otro post donde veíamos que casi 1,000 millones de personas en el mundo padecen hambre y enferman o mueren por este hecho, mientras otro tanto de personas tienen apenas lo básico para escapar del hambre crónica y subsisten con lo mínimo, y no es porque no haya alimentos, es por políticas de especulación de alimentos que favorecen a unos cuantos grupos de poder que hacen dependientes de ellos a cada vez mayor número de países en el mundo.

El siguiente extracto es de una noticia del año 2001:

Guerra y hambrunas provocadas: un mal de nuestro tiempo

Mabel González Bustelo

Los conflictos armados internos han sido los principales causantes de las crisis alimentarias desde los años ochenta, especialmente, pero no exclusivamente, en África Subsahariana. La creciente interrelación entre
guerras y hambrunas se materializa en el carácter de las emergencias complejas, que combinan guerra civil, hambruna, desplazamientos masivos y quiebra del Estado. Aunque estos conflictos pueden verse espoleados o justificados por factores étnicos, religiosos o culturales, su caldo de cultivo es la crisis económica, los programas de ajuste estructural y la degradación ecológica, que hace disminuir la disponibilidad de recursos naturales. Se trata, por tanto, de emergencias causadas por el hombre con objetivos políticos, económicos o sociales, y suponen que, al tiempo que unos se empobrecen, otros salen beneficiados con la situación.

Esta nota es del año pasado:

Corporaciones, agrocombustibles y transgénicos

Silvia Ribeiro*

La ola de los agrocombustibles sigue avanzando, no porque sea buena para el ambiente ni aporte solución alguna al cambio climático global –de hecho lo va a empeorar– sino porque las industrias más poderosas del planeta lo ven como una fuente de jugosas ganancias y encima consiguen que muchos gobiernos las apoyen con leyes y subsidios. Las principales interesadas son las compañías de automóviles (esperan que con el nuevo combustible la gente se vea obligada a cambiar de carro), las petroleras (controlan el sistema de distribución de combustibles), las que controlan el comercio mundial de granos (ganarán tanto con el aumento de la demanda de agrocombustibles, como con el aumento de precio de los alimentos que deberán competir con éstos) y las trasnacionales de transgénicos agrícolas.

Otros sectores que avizoran negocios con los combustibles agroindustriales son las grandes trasnacionales forestales y de plantas de celulosa (Stora Enso, Aracruz, Arauco, Botnia, Ence y otras), que ahora producen para la industria del papel, pero que con mínimos cambios tecnológicos se pueden convertir en plantas de procesamiento de etanol. Igualmente, fabricantes industriales de alimentos para engorde de pollos y ganado, como Tyson Foods, han hecho alianzas con petroleras (en el caso de Tyson con Conoco-Phillips) para la fabricación de biodiesel a partir de grasa animal.

¿Por qué el interés de las trasnacionales de transgénicos? Para empezar, porque son prácticamente las mismas que controlan la mayoría de la venta de todas las semillas comerciales. Actualmente, todas las semillas transgénicas que se plantan comercialmente en el mundo son controladas por Monsanto (casi 90 por ciento), Syngenta, Dupont, Bayer, Dow y Basf. Al mismo tiempo, las tres primeras, o sea Monsanto, Syngenta y Dupont, tienen juntas 44 por ciento de la venta de semillas patentadas en el mundo. Si consiguen consolidar nuevos nichos de venta que “necesiten” sus semillas patentadas, aumentarán sus ganancias y su control sobre las semillas –llave de toda la cadena alimentaria humana y animal– con el desembarco en otro sector clave: los combustibles.

Todas las trasnacionales que controlan los transgénicos ya tienen inversiones en investigación y desarrollo sobre combustibles agroindustriales. La mayoría en cultivos transgénicos con mayor contenido oleaginoso, de azúcar o almidón, pero también en enzimas y bacterias transgénicas, que serían incorporadas a los cultivos o árboles, para acelerar el procesamiento poscosecha.

Esas transnacionales ya ganan mucho con la expansión de los agrocombustibles, por ejemplo con el aumento devastador del área de soja transgénica en el Cono Sur y todo Brasil, y con el aumento de maíz transgénico en Estados Unidos. Con la presentación de que serán para agrocombustibles o en algunos casos combinando forraje y combustibles, esperan introducir al mercado nuevas semillas manipuladas genéticamente. Semillas que, por cierto, no podrían lograr aprobación de las agencias reguladoras si fueran para alimentación humana, introduciendo así nuevos riesgos con la contaminación de cultivos y granos usados para consumo humano.

Pero sobre todo, este puñado de trasnacionales que domina el mercado global de semillas, apunta a adueñarse de más porciones del mercado ya existente, al tiempo que expandirse a los agricultores chicos que actualmente usan poco o nada de semillas comerciales, pero que con el anzuelo de sembrar por contrato para la producción de agrocombustibles, comenzarían a hacerlo.

Todo esto está dando lugar a nuevas y poderosas alianzas corporativas. Por ejemplo, Monsanto y Dow acaban de firmar un acuerdo para crear semillas transgénicas de maíz que combinarán en la misma planta la resistencia a ocho herbicidas y además serán insecticidas. Esto refleja en parte su reconocimiento de que las semillas transgénicas generan resistencia a los herbicidas y por tanto cada vez hay que usar más. Y si no son para alimentación humana, se le podrán echar herbicidas más tóxicos y en mayor cantidad. Monsanto también se alió con Basf, con una inversión de mil 500 millones de dólares, para crear nuevos transgénicos en maíz, soja, algodón y canola. Junto con Cargill creó la empresa Renessen, dedicada a maíz y soja transgénica para agrocombustibles y forraje. Para Monsanto significa, además, avanzar en su monopolio, intentando desplazar a sus competidores más cercanos, Syngenta y DuPont, del mercado de agrocombustibles.

Por su parte, DuPont creó con Bunge (una de las cerealeras más grandes del mundo), la compañía Treus dedicada a híbridos de maíz y soja para agrocombustibles, y también hizo alianza con British Petroleum (BP) para producir etanol de trigo y biobutanol. Syngenta firmó un acuerdo de colaboración de 10 años con Diversa Corporation (biopirata de microorganismos de todo el mundo), para desarrollar enzimas transgénicas para producir etanol, a ser incorporadas directamente en las semillas o en el procesamiento. Syngenta trabaja con productores de caña de azúcar en Brasil en este sentido, y es la primera de los gigantes de transgénicos, que solicitó aprobación en Estados Unidos para un maíz con una enzima especialmente diseñada para agrocombustibles.

El paso siguiente en esta escalada de poner en riesgo los bienes comunes de la humanidad y el planeta, para conseguir lucros privados, es la biología sintética, que pretende crear seres vivos construidos desde cero. Por ejemplo, Synthetic Genomics, la compañía que creó el controvertido genetista Craig Venter, trabaja en la creación de organismos vivos totalmente artificiales para producir energía.

Junto con los planes de las trasnacionales y los científicos al servicio del lucro inescrupuloso, crece también la conciencia y la resistencia a escala global. Por todo lo que está en juego es, sin duda, una batalla dura.

*Investigadora del Grupo ETC

Esta es de hace unos días:

Habrás visto los encabezados sobre los disturbios por la comida que tienen lugar ahora en más de 33 países de todo el mundo, disturbios provocados por el desabasto absoluto y los precios disparados de lo más indispensables para la vida. Lo que los órganos de difusión no te dirán, es que esto es absolutamente predecible, es culpa de la globalización y de la bancarrota del sistema financiero mundial, y parte de la política de despoblación del Imperio Británico.

Y si no le damos marcha atrás al fraude de los biocombustibles que promueve el agente británico y ex vicepresidente estadounidense Al Gore, el genocidio es inevitable. No te comas los cuentos.

Cuento: La crisis alimentaria es consecuencia de la “protección” que imponen naciones desesperadas por salvar a sus agricultores y a su pueblo.

La verdad es que la insistencia de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y otras instituciones financieras de que las naciones abandonen sus políticas de seguridad alimentaria y sus aranceles es la que ha acarreado este desastre.

Cuento: El alza en el precio de la comida se debe al aumento de la demanda de alimentos de calidad en naciones populosas como China.

La verdad es que los precios disparados son resultado de la manipulación del mercado a manos de carteles cerealeros y especuladores, que están decididos a hacer su agosto en el mercado de los alimentos.

Cuento: La escasez de alimentos es producto de la “sobrepoblación”, en especial en naciones del Tercer Mundo.

La verdad es que el desabasto es consecuencia de la directriz librecambista británica deliberada de instituciones financieras, de que las naciones deben abandonar la política de mantener reservas de alimentos y producir sólo para el mercado, y de negarles tecnologías que podrían salvarle la vida a las
naciones pobres.

Cuento: El gran aumento en la producción de biocombustibles “sin querer” ha acarreado escasez de productos básicos que la gente necesita para comer, como el maíz y el trigo.

La verdad es que la campaña a favor de los biocomsbustibles que encabeza el amigazo del príncipe Carlos, Al Gore, es un timo anticientífico y una estafa financiera que la oligarquía sabía que llevaría al genocidio.

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One Comment to “La crisis alimentaria; ¿es provocada deliberadamente?”

  1. Les voy a decir porque suben los alimentos cuando este año es de los mejores en cosechas, no es por falta de produccion, ni tampoco el alza del precio del petroleo, es por la debilidad del dolar. quienes tienen dolares no quieren comprar euros ni otra moneda y prefieren invertir en lo que no se devalua; oro y materias primas. Allí está el verdadero origen de la especulacion con el petroleo, los alimento y las materias primas en general.

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