La intervención va
Por Carlos Fazio
La confirmación, por conducto de The New York Times, de que grupos de tarea del Pentágono, de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y de otras dependencias del área de seguridad estadunidense –junto con mercenarios subcontratados bajo el disfraz de contratistas privados– operan directamente en territorio nacional al margen de la Constitución Política Mexicana ha convertido al país en la república bananera más grande de Centroamérica.
Según la versión del 7 de agosto en el rotativo neoyorquino, un equipo de 24 agentes de la CIA, la DEA y militares jubilados del Comando Norte del Pentágono estarían dirigiendo labores de inteligencia (y de espionaje político sobre determinados objetivos, incluidas las misiones diplomáticas acreditadas en México) desde un centro de fusión binacional instalado en una base militar en la región norte del país, que el diario no identificó, pero que podría estar ubicada en la sede del 22 batallón de infantería de la séptima zona militar en Escobedo, Nuevo León.
Similar a los que Estados Unidos instaló en Colombia, Afganistán e Irak para vigilar y atacar a grupos insurgentes, el

























En las últimas horas la prensa internacional (columna operativa de la coalición imperial que va por el apoderamiento del petróleo libio) delira con la posible caída de Tripoli, la capital de Libia. Se recrudece la acción psicológica mediática orientada a mostrar el fin del “dictador genocida”, mientras los lideres de las potencias invasoras “aconsejan” a Kadafi abandonar Libia antes de que sea tarde. Los mercenarios libios de la coalición USA-OTAN dicen controlar Libia, pero el gobierno y algunas fuentes lo niegan. El ministro de Información libio, Musa Ibrahim, señaló que “la situación está bajo control” después de la liquidación de “pequeñas bandas armadas” que, al parecer, se infiltraron en el norte y el este de esta capital.


