Video: Ricardo Rocha, Granados Chapa, Virgilio Caballero y José A. Crespo, hablan de temas relevantes de la semana

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Una respuesta

  1. En el análisis que han hecho hoy sobre la cultura política en México me parece que es importante destacar el comentario de Virgilio Caballero sobre el papel que juega la simulación en la vida cotidiana de los mexicanos. Porque generalmente se apunta principalmente a la clase política, pero efectivamente la simulación está presente en todos los ámbitos, públicos y privados, de toda la sociedad. (No olvidar que ya el dramaturgo Rodolfo Usigli la había puesto de manifiesto en su obra.)
    Precisamente en tiempos en que se habla de formar ciudadanos es imprescindible hablar de la responsabilidad que eso implica. Y al hablar de responsabilidad me refiero a asumir cómo decidimos conducirnos, ética ó cínicamente.
    No sólo los políticos, los comunicadores o los medios electrónicos han contribuido al ejercicio de la simulación. Es de preocupar que hasta quienes dicen trabajar para construir la democracia en el país fácilmente se conviertan en simuladores profesionales. Me refiero a los académicos o intelectuales y líderes sociales que en el discurso aparentan apoyar acciones honestas y comprometidas, pero que en el compartamiento diario, sea en sus relaciones familiares o laborales, no tienen el menor pudor para contradecir sus palabras y cerrar los ojos ante el ejercicio de la corrupción que nos permea desde la actividad más mínima.
    Es decir, la incongruencia es la condición básica con la que se están educando a cientos de niños y de jóvenes que crecen en medio de un doble discurso, una doble moral.
    Esta conducta me consta, la he vivido y por eso mismo trabajo al margen de instituciones oficiales. Es una de mis preocupaciones centrales porque mi propósito es contribuir a transformar nuestra identidad, la imagen de nosotros mismos, porque sólo haciéndonos responsables de lo que somos es que podremos construir otro país.
    Gracias a Virgilio Caballero por recordarnos que hay que erradicar la simulación, comprendiendo por qué la hemos hecho tan nuestra.
    Araceli Contreras

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