Acciones a seguir para evitar la privatización de PEMEX
En la Primera Etapa se continuará con las jornadas de constitución de los Comités Coordinadores Estatales, de Brigadas Patrióticas y Brigadas Permanentes de Información en plazas públicas, Universidades, foros, municipios, villas, pueblos, rancherías, colonias y barrios.
Al momento en que sea presentada la iniciativa privatizadora, nuestra Segunda Etapa, consistirá:
1.- Huelga Legislativa, a cargo de los Grupos Parlamentarios en el Congreso de la Unión de los partidos políticos que integran el Frente Amplio Progresista;
2.- Inmediatamente, se instalarán cercos ciudadanos en las instalaciones de la Cámara de Senadores y de la Cámara de Diputados;
3.- En los Estados, reforzaremos las acciones de los legisladores federales con cercos ciudadanos en los palacios de Gobiernos Estatales y Congresos Locales.
En caso de que la iniciativa privatizadora no sea retirada, el movimiento será convocado por el Frente Amplio Progresista, Legisladores Federales, y la Comisión Coordinadora en Defensa del Petróleo a iniciar las siguientes acciones escalonadamente:
1.- Cercos ciudadanos a los aeropuertos del país;
2.- Cercos ciudadanos a las instalaciones administrativas estratégicas petroleras y financieras;
3.- Bloqueos ciudadanos a carreteras en todo el país; y
4.- Paro Patriótico Nacional
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Mitin de villanos favoritos al pie de la gran torre de Pemex
Y la gente se quedó con ganas de más. Al término del acto frente a la torre de Petróleos Mexicanos (Pemex), diversos contingentes se apostaron sobre el puente vehicular de Marina Nacional –pero también debajo de éste– ondeando sus banderas y gritando consignas rimadas para los automovilistas que pasaban en ambos sentidos por el Circuito Interior.
Al reconocer, por ejemplo, un transporte de soldados que se dirigía a Chapultepec, muchos empezaron a gritar: “¡Vio-la-do-res, vio-la-do-res!”, sin que los uniformados voltearan siquiera a verlos. Y ante ciertos coches de lujo, que algunos identificaban con de los conservadores que detentan el poder, se alzaban puños embravecidos y las gargantas vibraban con gritos airados.
Fiel a la costumbre de portar cartulinas con fotografías y razonamientos que ironizan o resumen los conflictos políticos en boga, tal como lo hace desde la marcha del 24 de abril de 2005 en contra del desafuero de Andrés Manuel López Obrador, en esta ocasión la gente acudió con leyendas y dibujos alusivos al nuevo secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, para el que llovieron mentadas y rechiflas, así como para el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y para su hijo, el ya ex gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel.
Pero el que concentró en torno de sus rojas mejillas el máximo repudio de los asistentes fue el senador perredista Carlos Navarrete, a quien muchas veces, tanto cuando llegó como cuando se fue, aquellas personas que lo veían de cerca le gritaban con furia, blandiendo el puño: “¡Traidor!” Y de nuevo, “¡traidor!” Y al rato, “¡traidor, traidor!”
En el ánimo de la concurrencia –que la prensa de derecha estimó en 5 mil personas, la policía capitalina en 11 mil y los organizadores en 20 mil– estaba muy presente la batalla interna del Partido de la Revolución Democrática, que elegirá a sus nuevos dirigentes el próximo 16 de marzo. De allí que, soplando silbatos y ayudándose de altavoces, no pocos grupos externaran su rechazo a la corriente de Jesús Orterga y Jesús Zambrano gritando: “Encinas sí/ chuchos no/ Encinas sí/ chuchos no”.
Esos mismos grupos, y junto con ellos los pejeviejitos y los militantes sin partido, se enardecieron cuando en el templete, frente a las oficinas centrales de Pemex, tomó la palabra el diputado Javier González Garza para fijar la postura de los legisladores de su partido (PRD) y de las otras dos fuerzas que integran el Frente Amplio Progresista (FAP), el Partido del Trabajo y Convergencia, en la perspectiva de la nueva lucha política que se inicia.
En cuanto el nombre de González Garza abandonó las bocinas que había por todas partes, para entrar en los oídos de la gente, una significativa rechifla comenzó a subir de intensidad obligando al mismísimo López Obrador a intervenir para rogarle “tolerancia” al público, a fin de que el orador en turno pudiera leer su mensaje.
Sólo gracias a este espaldarazo el político regiomontano –quien junto con Ruth Zavaleta y 42 diputados perredistas más votó en favor de la primera versión de la reforma judicial, o ley Gestapo, a finales del año pasado– logró anunciar su intención de participar en la batalla por la defensa de Pemex, “ganando el debate técnico y moral”, impulsando en todo momento “acciones de resistencia pacífica preventivas de la violencia que podría estallar si la privatización se consuma”, y declarando desde ayer por la mañana una “alerta legislativa”, en preparación de otras acciones para el momento en que llegue al Palacio Legislativo de San Lázaro el proyecto de privatización de la industria petrolera.
En cambio, quien subió al templete a cosechar aplausos y sonrisas del gentío fue la senadora tabasqueña Rosalinda López Hernández, quien llevaba el grato encargo de leer los puntos del plan de lucha –cercar las cámaras de Diputados y de Senadores, bloquear las carreteras, los aeropuertos y, en el peor de los casos, llegar al paro patriótico nacional–, que el movimiento encabezado por López Obrador emprenderá para evitar la entrega de Pemex a intereses privados.
“Como que se necesitan medidas más radicales, ¿no cree usted?”, preguntó a La Jornada una elegante señora de clase media, trepada en el puente de Marina Nacional media hora después del mitin. “No sé, tomar Los Pinos pacíficamente, algo que de veras les duela a estos panistas”, añadió quitada de la pena.
Su indignación era espejo de la que externaban, arriba y abajo del puente, aquellos que agitaban sus enormes banderas mexicanas repitiendo, como miles y miles lo hacen a gritos, desde septiembre de 2006: “Es un honor estar con Obrador”. Al mismo tiempo, una estudiante universitaria repartía volantes para dar a conocer que horas más tarde partiría rumbo a Texas una caravana de sindicalistas que tratarán de reunirse con el precandidato demócrata a la presidencia estadunidense, Barack Hussein Obama, para pedirle que haga un pronunciamiento sobre la situación política de México.
Y muchos otros activistas llamaban a todas y a todos a reunirse mañana martes, frente a la Cámara de Diputados, a exigir que se deseche la reforma judicial, que López Obrador criticó al final de su discurso recordando que, “entre otras barbaridades, pretende desaparecer garantías individuales que consagra la Constitución General de la República”
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3 respuestas hasta el momento ↓
alfredo h // Febrero 25, 2008 a 11:32 am
Esta muy bien lo de la defensa del petróleo pero como era de esperarse los medios se estan dando vuelo informando de las agresiones contra Gonzalez garza y Navarrete y casi no mencionan las medidas que seran tomadas para impedir la privatizacion. No deben permitirse que grupos violentos quieran arreglar malos entendidos de esa manera porque eso va contra el movimiento, que no es solo de perredistas, es de los mexicanos
alma // Febrero 25, 2008 a 1:36 pm
La gente que fuimos a la convención no estabamos en el plan de hacer cosas como las que se hicieron contra Navarrete y González Garza. Fueron infiltrados (no se si de los Chuchos o del gobierno) los que hicieron el escándalo y por desgracia no había preparado algo para contrarrestarlos, y por desgracia también, algunos incautos se sumaron a la rechifla. Espero que se tomen medidas para contrarrestar actos como estos y los problemas de la gente de los partidos los arreglen al interior de los mismos. hasta pronto….
Fernando // Febrero 26, 2008 a 3:52 am
No hay que dar motivos para que los medios traten de descalificar al movimiento. Los medios, radio, tv, prensa, que estan en favor del gobierno y de sus propios intereses nunca diran nada bueno de un movimiento social pero si damos motivos para que nos hagan criticas todavia mas negativas lo van a hacer y lo van a magnificar. Es normal que hechos como el del domingo ocurran en un movimiento donde la mayoria somos personas que no pertenecemos a un partido porque no seguimos linea de nadie, no se si haya habido infiltrados o no, lo que si se es que tanto el señor Gonzalez Garza y Navarrete junto con sus seguidores se han mostrado muy colaboradores con el gobierno y merecen ser llamados traidores ya que en realidad no tienen interes en que el movimiento ciudadano que tiene como lider a López Obrador llegue a alcanzar sus objetivos porque es un movimiento que no les conviene, es un movimiento que no pueden controlar ellos y que por lo mismo no ven beneficios personales en las metas de la mayoria, porque este movimiento es ciudadano, no es de politicos oportunistas. Por lo mismo tal vez sea tiempo de evitar tener lo menos posible a gente de los partidos, menos a quienes tienen dos caras, tratar de que sea puramente ciudadano, ya no llevar banderas del PT, Convergencia o PRD, si los legisladores de estos partidos nos quieren apoyar bienvenidos si no, nosotros podremos y haremos lo necesario para evitar tanto la privatización de los energéticos como la ley “gestapo” y cualquier otra imposición del gobierno (PRIAN).